La cienfueguera Yunersy Hernández Aprea recuerda aquel Congreso de los Pioneros en noviembre de 1991

La cienfueguera Yunersy Hernández Aprea recuerda aquel Congreso de los Pioneros en noviembre de 1991

“Tuve la posibilidad de dirigir la comisión de trabajo y los presidentes de cada comisión estábamos en el plenario, pero lo que marca el momento es que hago una intervención relacionada con la lucha política ideológica. Hago referencia a que era necesario que nosotros los pioneros supiéramos cuándo debíamos defender la revolución y cómo teníamos que hacerlo”.

Una intervención que marcaría el inicio para Yuny- como muchos la conocen-de un memorable encuentro.

“Para sorpresa mía el Comandante me manda a buscar y me pide que le haga la anécdota porque ahí me emocioné, lloré y quizás no pude entre nudos de garganta explicarle todo lo que quería en aquel momento. Cuando me pide le haga un aparte de cómo había sido todo, le pregunté: (…) pero Comandante con malas palabras y todo y él me responde que sí con malas palabras y todo. Por eso se ríe con esa cara de pícaro que muestra precisamente en la foto cuando nos retrataron.

Luego en la clausura del evento hace alusión a mi intervención cuando dice: Imagínense una niña de octavo o noveno grado discutiendo los problemas en la cola casi casi como si la revolución fuera la culpable de que faltara el pollo. Casi casi como si la revolución fuera culpable de tener el pollo en un congelador.

Él hace alusión al pollo porque la anécdota me ocurrió en una cola donde yo estaba para comprar el pollo y una señora se expresó inadecuadamente sobre la revolución y le salgo al frente y es cuando referencio de alguna manera el por qué nosotros teníamos que salirse a todas esas manifestaciones. Después nos tiramos esa foto y Vilma me dedica un libro de cuentos infantiles y me pone:

Para Yuny que nos conmoviste el corazón y nos alegraste la visión del futuro. Estoy orgullosa de todos ustedes”.

Un encuentro que la convertiría en noticia pero para ella lo más importante continuar el legado de Fidel el hombre grande, aquel gigante de las ideas que conociera entonces.

“Fue una experiencia para él inolvidable porque era hablarle por primera vez en una cita tan importante a los niños porque era el primer Congreso de los Pioneros Él expresaba cómo hablarle a los niños y trasladarles la satisfacción que él sentía y todos los allí presentes de que personitas tan pequeñas pudiéramos llegar a hacer análisis tan profundos y al respecto manifestó: Lo que la niña decía tiene mucha importancia porque ella habla de política, habla de la batalla ideológica y más de unos aquí, unos cuantos hablaron de la lucha ideológica y la lucha ideológica es esa. Así lo decía el Comandante, decía como teníamos que ser los pioneros, teníamos que ser capaces de enfrentar y saber lo que queríamos.

En ese momento sentí el compromiso doblemente de la responsabilidad que teníamos los niños con la organización. Fue un impulso para seguir adelante y no defraudarlo nunca, seguir luchando y bajo sus principios es que nosotros fuimos creciendo y fortaleciendo los valores. Así llegue a mi ciudad con la intensidad para seguir retribuyéndolo sobre todo a él con la obra que él había creado.

Yo no he experimentado la pérdida de mi padre biológico pero sí estoy experimentando la pérdida de mi padre político. El que me inculcó estos valores que hoy tengo, el que me formó. Hoy puede descansar tranquilo y saber que esta generación que está formada gracias a él nunca lo va a defraudar”.

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El autor

Yamilka Borges García

Licenciada en Estudios Socioculturales. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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