La comercialización de un ídolo

La comercialización de un ídolo

Varios publicistas en el mundo afirman ya que, además de la boina con su estrella solitaria, la melena despeinada y la dureza de su rostro, que en conjunto es una metáfora de la determinación del hombre maduro, el hecho de representar una fuerte ideología política hizo que la imagen del Che fuera todo un símbolo.

La imagen del Che Guevara, universal por el lente de Korda y
tomada en la despedida de las víctimas del barco francés La Coubre saboteado por la CIA en 1960, es hoy tan reconocida y venerada en el mundo que, casi, se ha convertido en otro Mesías llegado a la tierra con su boina negra y su estrella solitaria para recordar que los santos también fueron seres humanos entregados a las causas que abrazaron, y que los abrazó.

Pero la imagen del Guerrillero terminó cediendo a las leyes capitalistas de la oferta y la demanda. Ahora, su cara puede verse estampada en pancartas, camisetas, encendedores, llaveros, gorras de béisbol y hasta en los bikinis de una costosa colección de trajes de baño.

En la imagen que acompaña este trabajo se puede ver una foto tomada durante el primer desfile de modas internacional en Cuba después de más de 50 años, donde Chanel presentó a la modelo Gisele Bundchen con este traje de baño estampado con el rostro del Che.

Paradojas de la vida, la imagen del revolucionario marxista Che Guevara alimenta, cada día, a la sociedad de consumo contra la que precisamente luchó hasta su muerte.

Al principio a nadie le preocupó demasiado esa proliferación indiscriminada, tal vez porque entonces los productos se reducían a un circuito comercial cuya ideología se ajustaba coherentemente con la del Guerrillero Heroico.

Sin embargo, las modas son cíclicas y ocurrió que, eso de “ser revolucionario” empezó a llevarse. Ahora, las ventas de estos productos se han disparado, y hoy llevar una boina y la estirpe rebelde no es reflejo alguno de ideología sino reafirmación de consumo.

Debido a los acontecimientos y procesos del mundo actual y a la crisis casi generalizada que se vive en el planeta, es comprensible la internacionalización de la figura del Che como ídolo reivindicativo y esperanzador.

Aunque aún no se ha podido determinar si la asimilación del ídolo constituye una alerta de los momentos que vivimos, cierto es que  ciudadanos del mundo buscan con desespero a personas de moral íntegra para seguir; señala el deseo de la sociedad de encontrar personas que encarnan lo más alto de la ética humana, es una búsqueda de justicia e igualdad que en algunos casos no descarta el uso de la fuerza para lograr cambios, debido a lo prolongado de situaciones que se consideran injustas.
Así se explica sociológicamente que esa imagen se haya posicionado tanto en la mente de muchas personas. Debido a la ausencia de paradigmas de fe en el horizonte utópico del mundo.

Pero no es solo eso lo que debe trasmitir esa imagen de guerrillero consternado pero firme, tomada por Korda bajo la niebla de una tarde invernal en un puerto de La Habana. Debemos mostrar a un Che aún más humano, mostrar a ese ciudadano que hablaba sobre el hombre nuevo, a ese hombre con fuego vivo en la mirada y el carácter de quien salta movido por justa cólera.

A estas alturas, intentar contener el uso incontrolado de la imagen del Che va a ser costoso y muy difícil, más porque cada país tiene sus propias leyes, pero es ineludible trazar algún límite.- Como dijera la propia Aleida March: “No podemos atacar a todo el mundo con lanzas quijotescas, pero al menos sí que podemos intentar mantener los niveles éticos”.

Esos “niveles éticos” no han sido especificados, pero cabe pensar que algunos productos podrían tener muchas papeletas para recibir la desaprobación popular debido a su dudosa relación con los ideales que el Che representa. Y no solo esta pudiera ser una razón de peso, el vacío de pensamiento que a algunos les mueve a llevar al Che como simple ornamento o por el mero hecho de que aporta un toque rebelde, desenfadado y juvenil es la principal razón que llevaría el uso de la imagen del Guerrillero a sobrepasar los niveles éticos.

Si vamos a ser realistas, parece imposible que se pueda terminar completamente con el negocio, hoy consolidado, en torno a la figura del guerrillero argentino-cubano.- Pero la batalla debe prometerse intensa, sobre todo si se tiene en cuenta que el único objetivo será recuperar la esencia del hombre que un día nos enseñó que se lucha “Hasta la victoria, siempre”….

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El autor

Danae Aguila Gutierrez

Licenciada en Periodismo. Máster en Ciencias de la Comunicación. Periodista en el Canal de Televisión Perlavisión, en Cienfuegos.

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