La crisis es global y el cambio debe ser estructural

La crisis es global y el cambio debe ser estructuralLos “brotes verdes” han conllevado a que algunos analistas hablen de luz en el túnel de la actual crisis económica mundial y, por tanto, asumen que los peores momentos ya son historia.

Pero el asunto de la recuperación de la economía es relativo, al menos por dos razones: aún las cifras de desempleo continúan alarmando por la tragedia social que les acompaña; la mejoría apenas es en el Norte y carece de atisbos en el Sur. Fuentes internacionales avalan esta idea.

En junio último se conoció que el número de personas con hambre ha alcanzado la cifra de mil 20 millones, básicamente en el Tercer Mundo, y con perspectivas sombrías.

Es consecuencia de la simultaneidad de las crisis en los precios de los alimentos, los combustibles y en las finanzas, que llevaron al piso los raquíticos avances de la comunidad internacional en su enfrentamiento al flagelo de la hambruna.

cerró el citado mes con 2,4 millones de desempleados, un millón más que en marzo, mientras que enfrenta la peor crisis financiera en 30 años y otra alarmante en materia de seguridad. Todo, al amparo neoliberal.

Al propio tiempo, resulta optimista un Informe del FMI fechado el pasado julio. Más, le falta reconocer la tragedia generada por los acuerdos de Bretton Woods adoptados en 1944, y de que se impone la necesidad de una nueva arquitectura financiera.

Por su parte, Ban Ki-moon, en su Mensaje como Secretario General de las Naciones Unidas en el Día Mundial del Medio Ambiente de este año, exhortó a los gobiernos a sellar el acuerdo al respecto, so pena de violencia y disturbios en masa en todo el mundo.

No obstante, están confusos los preparativos de la cumbre sobre cambios climáticos, prevista para el próximo diciembre, al tiempo que un glaciar antártico se reduce a la velocidad de 16 metros por año, ritmo cuatro veces superior que una década atrás. ¿A dónde irán a parar la capa helada del Antártico y sus nefastas secuelas?

Hace pocos días trascendió el crecimiento de embargos como consecuencia de la crisis hipotecaria en Estados Unidos, sin que los programas de la Administración Federal de corte neokeynesiano reviertan la situación. Ello implica más desgracias a los desfavorecidos por el régimen Made in USA.

Sin embargo, en Cuba -gracias al sistema social cualitativamente diferente- se perciben modestos avances en el desenvolvimiento del país, y se espera un crecimiento del PIB del 1,7 por ciento, sin descartar las potencialidades en cuanto al ahorro y la eficiencia en la producción y los servicios.

Resulta evidente que para salir de la crisis global hace falta un cambio esencial en la estructura económica y financiera mundial asociada al capitalismo.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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