La dicha enferma: al encuentro de un libro prolífico

La dicha enferma: al encuentro de un libro prolífico El (real) ejercicio del criterio es a veces más agotador y riesgoso que cualquier esfuerzo muscular, ya que involucra en proporciones de exactitud atómica: sapiencia blindada, responsabilidad y valor para perder áureas oportunidades de permanecer callado.

Ergo, no siempre una obra de arte, escritural en el caso que me ocupa (así dejo de revolotear en limbos de ambigua y cómoda abstracción), logra en la sensorialidad del potencial receptor el eco sentimental de sublime epifanía que espera su autor, sino que es embutido en un quirófano/morgue donde cirujanos/forenses agoreros lo abren en canal para así vaticinar la fortuna de la Literatura en sus órganos/vergüenzas expuestos, bien sobre almohadones muelles, bien sobre esteras de faquir.

De todo esto ha habido en la huerta cienfueguera donde se siega con afiladas segures hace diez años, conmemorados para gloria rediviva de unos y epitafio oneroso de otros, pero sobre todo para testimoniar borrascas neuronales que a veces encrespan la calma superficie de la lánguida bahía a nuestras espaldas. Sin más preámbulo aquí está, escritores y escritoras: “La dicha enferma”, volumen editado por la casa Mecenas en 2010, donde al cuidado del antólogo Ian Rodríguez, dos veces ganador (2000 y 2006) del Premio Segur de Reseña Crítica Literaria, convergen los lauros cosechados en su primera década de existencia.

Pudiera evaluar este texto de heterogéneo y así cumplir con la definición dada por el prologuista Jesús Fuentes, de que un buen reseñador “presenta el libro (…) de manera tal que el lector adquiere una idea de cómo es el libro, ya sea que al reseñador le guste o no”. ¿Pero qué volumen plural no es variado, sino conceptual, al menos formalmente? Manteniéndome fiel al prefijo hétero, quizás porque presumo de heterodoxo y porque afortunadamente me gusta, prefiero hablar de una heteroclicidad que lo aboca a bordes de  bizarría y real agresividad, en mi opinión merecida por los “blancos” escogidos por el pirata de vocación Jesús Candelario con sus “Forros en el Caribe” (premiada en 1999), y el fauno sapiens que fue Michel Martín, con la doble corona alcanzada por “Al encuentro del padre prolijo” (premio ex aequo de 2000) y “La dicha enferma” (galardón de 2003). Resalta por otro lao la lúdica forma de “La misión (o De cómo Ismael propone un viaje dialogado)”, premio en 2006 para un Ian Rodríguez poseso de experimentalismo cortazariano.

La segur segó en terrenos más nobles de la mano de René Coyra (“Abrí la puerta blanca: relecturas”, 2001), José Díaz Roque (“El infierno está vacío: los significados del sentido en la cuentística de Lezama, Eliseo y Virgilio Piñeira”, 2002), Esperanza Díaz (“El mar y su ciudad en la obra de un cienfueguero”, 2005) y el algo más incisivo Julio Martínez (“Sexo y alcohol, ironía e irreverencia, dolor y grandeza: Bukowski”, 2007) cuyos discursos de calmada solidez teórica y amena escritura, echan respectivas luces sobre valiosos textos de José Miguel (Pepe) Gómez, Salvador Redonet, Atilio Caballero y el Charles Bukowski traducido por Víctor Fowler, fundamentado así (creo) mi criterio acerca del principal valor colateral de “La dicha…”: la función jerarquizadora del universo editorial local en plena época rizo, ya que ocho de las once reseñas reunidas versan sobre ediciones Mecenas y Reina del Mar, responsables de las venturas y desventuras colimadas por intelectos avisados, amén la aseveración de Fuentes Guerra en el prólogo sobre que “hacer leña de los `malos escritores cienfuegueros´ o de una obra `mal escrita´ por alguno (…) para promover `polémicas´ literarias con la ilusa pretensión de que seamos reconocidos `a nivel nacional´(sic), o más bien de que nadie pierda su tiempo en leerla y/o leernos, (…) resultaría un propósito poco viable”. ¿Entonces, digo, no resultaría tampoco viable estudiar los efectos nocivos de los venenos para advertir sobre su consumo inadecuado, o dilucidar la ideoestética del reggaetón, para advertir sobre su influjo malsano? Culmino con la pregunta y paso a otro tópico…

Segur es un premio de convocatoria nacional y así lo atestigua su remonte de suelo cienfueguero en los últimos años, hacia regiones matanceras (“Fábula y lluvia (incompletas) del poeta Luis Lorente”, lauro de 2008 para Alfredo Zaldívar) y avileñas (“Sólo en mesa para cuatro. Abriendo Minuciosas puertas estrechas, de Osdany Morales”, significativo premio 2009 para Liuvan Herrera). El premio 2010, no incluído en las páginas sanas que intento reseñar, (¿llegará la segunda antología en 2020?), fue otorgado a Indira Rodríguez, habanera recién llegada a nuestra ínsula dentro de la ínsula. Apunta entonces el lauro al difícil cometido de jerarquizar la contemporaneidad literaria cubana, colateral a la aún más azarosa crítica de sesgo escritural.

Este volumen es prolífico en voces tan diversas y hasta tan opuestas,  que basta con la ilación forzosa de su cronología, incluída la curiosa polémica prólogo-epilogar Fuentes/Candelario, corolario de una provocación nunca inconveniente al ejercicio siempre oportuno del criterio, léase participación activa del intelecto en la vida natural de una obra la cual, como es sabido pero pocas veces asumido, a quien menos pertenece es a su escribidor, enférmese la dicha que sea. Total, la tinta ya no llega al río…

 

Relación de Contenidos:

 

“Prólogo”. Jesús Fuentes

“Forros en el Caribe”. Jesús Candelario (Premio Segur 1999)

“Hay libros que uno quisiera haber escrito”. Ian Rodríguez (Premio Segur 2000)

“Al encuentro del padre prolijo”. Michel Martín (Premio Segur 2000)

“Abrí la puerta blanca: relecturas”. René Coyra (Premio Segur 2001)

“El infierno está vacío: los significados del sentido en la cuentística de Lezama, Eliseo y Virgilio Piñeira”. José Díaz Roque (Premio Segur 2002)

“La dicha enferma”. Michel Martín (Premio Segur 2003)

“El mar y su ciudad en la obra de un cienfueguero”. Esperanza Díaz (Premio Segur 2005)

“La misión (o De cómo Ismael propone un viaje dialogado)”. Ian Rodríguez (Premio Segur 2006)

“Sexo y alcohol, ironía e irreverencia, dolor y grandeza: Bukowski”. Julio Martínez (Premio Segur 2007)

“Fábula y lluvia (incompletas) del poeta Luis Lorente”. Alfredo Zaldívar (Premio Segur 2008)

“Sólo en mesa para cuatro. Abriendo Minuciosas puertas estrechas, de Osdany Morales”. Liuvan Herrera (Premio Segur 2009)

“Epílogo (Concurso Segur ¿crítica o silencio?)” Jesús Candelario

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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