La juventud: luz del mañana

La juventud: luz del mañana

La juventud es el tiempo ideal para homenajear el espíritu creador, las esperanzas y los sueños. Es cuando se desea tener alas cuando aún no se ha aprendido a caminar, y  entonces  tropezamos muchas veces para  emprender el vuelo que nos regala la plena libertad. Aun así es la edad más preciada de un ser humano y hasta el propio mundo se estremece sin el entusiasmo juvenil.

Por eso debemos ver a los jóvenes, no como botellas vacías que hay que llenar, sino como velas que deben ser encendidas.

El joven no es un huésped, es una promesa, un amanecer, el hallazgo más novedoso. El que necesita un estímulo antes del regaño. El que frente a los ojos de un adulto  parece estar perdido, sin embargo, es la copia más fiel del tiempo que se vive.

Nos toca a los más experimentados estrechar relaciones afectivas, mostrarles el camino más adecuado para que sus anhelos logren materializarse. Contradecir e irrespetar sus conductas nunca serán las herramientas pedagógicas más eficaces. Hay que recordar que también fuimos jóvenes y gracias a nuestros tropiezos, aprendimos a levantarnos.
La humanidad entera tiene una necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes  que se atrevan a andar contracorriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo su propia fe.  La juventud es el principal protagonista del tiempo que le tocó vivir. De su compromiso depende el futuro.

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El autor

Damaris Leyva Feijoo

Licenciada en Educación. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Periodista de Perlavisión, en Cienfuegos.

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