La lucha mediática contra Cuba: prensa imparcial?

La lucha mediática contra Cuba: prensa imparcial?Fuera de la vista de muchos está fermentando un escándalo del periodismo y la comunicación de masas: el gobierno de EE.UU. está financiando secretamente a medios informativos y periodistas independientes que se dicen imparciales. ¿De veras?

Desde el inicio mismo de la Revolución este era un problema común, pero todavía no existían esos “periodistas independientes”, ni Radio y Televisión Martí, que denigran el nombre de un periodista y patriota que siempre rindió culto a su profesión. Hoy el problema ha llegado a extremos impensados. El gobierno norteamericano está financiando secretamente medios informativos y periodistas norteamericanos y seudoperiodistas en Cuba con el propósito de transmitir “mensajes imparciales” acerca de la realidad de Cuba.

Instituciones federales como el departamento de Estado, el departamento de Defensa, la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (US Agency for International Development, USAID), el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED), el Consejo Superior de Radiodifusión (Broadcasting Board of Governors, BBG) y el Instituto de EE.UU. para la Paz (US Institute for Peace, USIP), financian el “desarrollo de los medios” en más de 70 países, no solo en Cuba.

Asimismo mantienen a centenares de organizaciones no gubernamentales (ONG), periodistas, políticos, asociaciones de periodista, medios noticiosos, institutos de mejoramiento de periodistas y facultades académicas de periodismo. El tamaño de los aportes puede extenderse desde algunos miles a millones de dólares.

La verdadera intención oculta en estos programas de desarrollo de los medios son objetivos de política exterior estadounidense, que en este caso es cambiar un sistema social que no responde a la política de EE.UU. y está en franca contradicción con ella.

Esta “ayuda” a medios informativos y periodistas condiciona la objetividad e imparcialidad y siempre trabaja contra la verdadera democracia y no diferencia de una información real de una ficticia o plenamente parcializada, como es habitual cuando se trata de Cuba.

Es sumamente difícil medir el tamaño y el alcance del desarrollo de estos medios y periodistas “independientes” porque existen programas similares disfrazados bajo diversos nombres. En diciembre de 2007, el Centro para la Ayuda Internacional a los Medios, (Center for International Media Asístanse, CIMA), una dependencia del departamento de Estado financiada por el NED, reportó que en 2006 la USAID distribuyó casi 53 millones de dólares en actividades de desarrollo de medios extranjeros. Según el estudio del CIMA, el Departamento de Estado proporcionó un estimado de 15 millones de dólares a tales programas. El presupuesto del NED para los proyectos de los medios asciende a 11 millones adicionales. Y el pequeño Instituto para la Paz de EE.UU. (USIP), con sede en Washington, pudo haber contribuido hasta con 1,4 millones más, según el informe, que no examinó el financiamiento que otorgan a los medios el departamento de Defensa ni la CIA. ¿Cuánto de esos millones han llegado a las manos de periodistas independientes? ¿Cuántos a la Radio y Televisión Martí?

Pues Radio y TV Martí ya han superado los 500 millones de dólares del dinero del contribuyente, sobre todo gestionados a través del Office of Cuba Broadcasting (OCB). Esta organización desde su creación en 1985 ha tenido como único resultado el de ofrecer financiamiento a fanáticos predican o patrocinan el uso del terror mediático contra Cuba.

Parte de esos millones se utilizaron para la compra en el 2006 de un avión militar EC-130, por 10 millones de dólares, cuya única función es transmitir la señal de TV Martí para que llegue a Cuba. Todo el esfuerzo es en vano ya que las medidas implementadas en la Isla hacen infectivo el trabajo de ese costoso equipamiento.

Esas “donaciones” de equipos y efectivos del gobierno de EE.UU., tales como computadoras y grabadores, afecta el trabajo de los periodistas y a las organizaciones del periodismo, crea dependencia y una obligación a las agendas ocultas de las instituciones de EE.UU., que solo buscan denigrar y provocar inestabilidad.

A pesar de toda esta ayuda esos medios de prensa pagados por el Imperio también han explotado al máximo el sensacionalismo y el amarillismo, generando campañas enteras basadas en rumores o informaciones sin confirmar ni contrastar, que a fin de cuentas es lo que pide quien les paga.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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