La sabiduría del Gallego Otero

Gallego OteroLa historia de los cubanos, la que nos remonta al esclavismo en la colonia española, destaca la sabiduría del taita. Eran negros viejos, con edad suficiente para acumular conocimientos sobre las utilidades de las plantas que podían tener efectos curativos para el hombre. Podían vivir como esclavos o cimarrones.

Así se llamaba a los fugitivos que se asentaban en medio de los montes, en los palenques. Y de la historia mucho se habla, a veces sobre su avance en espiral, que aunque no significa retrocesos, sí que se retoma cíclicamente.

A través del Gallego Otero se expresa el taita de la Revolución. Pudo haber empleado sus energías campesinas en cualquier tarea. En los inicios de los años 60 del pasado siglo acompañó al Líder Revolucionario, el Comandante en Jefe Fidel Castro en la limpia del Escambray de bandidos alentados por el imperialismo yanqui para destruir la Revolución. Asistió al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, organización de la que había sido fundador; se desempeñó como representante de los órganos de gobierno en su comunidad y justo cuando se disponía a multiplicar su activismo político, la tarea encomendada por el máximo jefe revolucionario cambió el rumbo de su vida.

Entonces emprendió la tarea de construir la mayor finca de plantas medicinales que existió en Cuba y que aún hoy mantiene esa condición.

¿Cómo fueron los primeros pasos?

“Empezamos a tocar a todas las puertas de personas que podían ayudarnos; pedimos un gajito aquí y allá, semillas y así llegamos a recorrer toda la Isla. Estábamos enamorados del proyecto. Y levantamos la Finca.”

¿…y luego?

“Entonces nos dimos a la labor de compartir nuestra experiencia con el resto de las provincias del país. Eran años muy difíciles, el imperialismo no nos perdonó, como tampoco ahora, haber hecho una revolución a sólo 90 millas de su centro. Comenzó el bloqueo, que ya hoy tiene cerca de cincuenta años. Se nos restringía la adquisición de medicamentos que Cuba no estaba en condiciones de fabricar, estoy hablando de los primeros años de la década del 60 y las plantas medicinales fue la vía que encontramos. Le entregamos a todas las provincias un esquema de cómo debía procederse para crear fincas de plantas medicinales. Les dimos todo echo, o la mayor parte el trabajo.”

Sin embargo, la empresa no tuvo la misma acogida en todas partes.

“Hace ya algún tiempo que no recorro las provincias. No sé cómo estará la cosa en el Oriente del país; pero en el Centro y en el Occidente no anda muy bien. De Matanzas y de otros territorios vinieron a pedirme recientemente posturas y eso es seña de que dejaron caer la cosa. Y eso es un problema que debemos combatir desde la raíz. No podemos seguir trabando con falsos entusiasmos. De pronto hacemos las cosas  y después no les damos más importancia y perdemos todo. Aquí en Cienfuegos nosotros pudimos hacer más, hemos trabajo con esfuerzo para cumplir la misión que nos asignó Fidel a partir de necesidades reales de la nación; pero por ahí ha faltado constancia.”

¿…y resulta tan difícil cultivar las plantas medicinales?

“En nuestra finca tenemos más de trescientas especies, no sólo cubanas, sino algunas que hemos buscado en la región del caribe, hay anécdotas de nosotros metidos en pantanos con el agua por la cintura para recoger algunas plantas que luego reproducimos; y te aseguro que no es imposible. Difícil sí, por lleva tiempo y dedicación sobre todo para estudiar y luego, bueno, difundir ese conocimiento, por que nada hacemos con guardarlo para una o dos personas. Era para que las plantas medicinales estuvieran en todas partes. Fíjese que más de un centenar de medicamentos a partir de ellas se producen en Cuba. Nos resolvió la situación en un momento determinado y no sabemos cuánto más nos va resolver.”

¿No piensa en descansar el Gallego Otero?

“Mientras tenga fuerza voy a continuar trabajando, cumpliéndole a Fidel, a la dirección de la revolución y al pueblo.”

En áreas premontañosas del Macizo Guamuhaya, que pertenecen al municipio cienfueguero de Cumanayagua, Enrique, el Gallego, Otero nació, militó clandestino en el movimiento 26 de julio, formó su familia y acogió la encomienda de Fidel en los primeros años de la Revolución.

Actualmente es el único cubano reconocido como científico popular. En si finca, además de su casa construyó una biblioteca donde promueve el conocimiento de la plantas medicinales; y una biblioteca que atesora, como él mismo, la más profunda sabiduría del taita revolucionario.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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