La última carta desde Playa Girón

La última carta desde Playa Girón

Gil Augusto González Morera, fue uno de los cientos de cienfuegueros que abandonaron  sus hogares para defender  a la naciente Revolución de la invasión mercenaria de 1961. Una carta escrita a su familia desde las arenas de Playa Girón, horas antes de su caída en combate, se convertiría en el testamento político de aquel joven de 30 años.

El 14 de abril de 1961, Gil Augusto González Morera regresaba a su natal Palmira. Era su primer pase de la Escuela de Responsables  de  Milicias, en la provincia de Matanzas. Iba a conocer a su cuarto hijo, Patricio, nacido un mes atrás.

Pero, ante el ataque mercenario por Playa Girón, como se les había ordenado, el joven de 30 años y un coterráneo,  debían regresar.

Cuenta Heriberto Guardado, que llegó al bar de Gil y lo halló sentado en una mesita que había fuera: “Oye Gil, ¿ya escuchaste, hay invasión? ;  nos vamos que tenemos que presentarnos: – “si estoy listo”. Tomaron el ómnibus “expreso” y emprendieron  viaje hacia la historia.

Ester Dueñas, la joven que había escogido como su esposa, lo vio partir: “decía adiós con un pañuelo blanco- dice, y la voz vuelve a perderse con su recuerdo-, nunca más, nunca más…”

A su arribo a la escuela fue inminente la misión: irían para el frente, y pronto los jóvenes de la Escuela de Milicias,  entrarían en combate.

“Fuimos atacados por aviones B 26, cuando íbamos de la zona de Pálpite rumbo a Playa Larga”, rememora Heriberto. Vimos hacer al primer compañero y  eso conmovió mucho a Gil que en medio del retumbar de la guerra, escribió la que sería su  última carta a su familia”.

“ ¿Sabes qué es la Patria?- lee Maritza la hija mayor, pues no es más que tú, Mary, Nelson ,Elena, Patricio y yo, nuestros semejantes, o sea toda persona digna, honrada, decente, trabajadoras que no permite que aquí en Cuba existan explotadores, viciosos, ladrones, latifundistas, eso es la Patria. Y para mantener esto, hay que defenderla, caída quien caiga como cayó él”.

“Cuando  llegamos a la carretera de Buenaventura a Playa Larga, tenían los mercenarios un nido de ametralladoras, bajitas, … y comenzó el combate, ahí es donde cae Gil…”; narra su amigo Gil testigo de su muerte.

“Yo tenía siete años y unos meses,- recuerda  Maritza, cuando dieron la noticia en la casa, me quedé inmóvil pero no sabía aún qué era la muerte”

Su padre había sido un humilde bodeguero,   luego dependiente de un bar, subdelegado de deportes,  miliciano que vivió intensamente cada instante de los dos primeros años de la revolución…entusiasta, …alegre… querido por todos en su Palmira…

“De mi papá por ser la mayor tengo gratos recuerdos, alegre, bailador, se subía en un techo,cantaba, recitaba…nos bañábamos en al aguacero…”

Pero a Elena, la tercer hija de Gil, no le dieron tiempo a extrañarlo….” porque tenía 3 años y 8 meses, no tenía uso de razón;  hasta que comencé a escribir y leer y tomé un libro que se llama “Héroes de Playa Girón” y en el capítulo donde aparece la remembranza de  mi papa, comencé a llorar…

“Pero él vive: como la P de su carta, que somos nosotros, él vive en cada uno de nosotros, ha crecido y sea multiplicado”.

Maritza, Mary como le llamaba su padre, aún lo extraña: “me ha hecho mucha falta, pero estoy orgullosa de él…” y no puede terminar la frase la niña más grande papá.

Sus últimas pensamientos escritos dentro de la metralla habían profetizado el triunfo: “Tenemos armas, moral, valor, disciplina y conocimientos, para que con su poderío no nos puedan derrotar”.

A los amigos a los que aún lo imaginan en su comercio,  los compañeros de aquella epopeya y los hijos que no vio crecer, se une cada 18 de abril  Palmira toda, peregrinando hasta su tumba, para  para perpetuar  la memoria de quien dejara  testamento político en su última carta desde las arenas de Playa Girón.

Si te gustó esperamos tus comentarios en Facebook y tus RT en Twitter

El autor

Ismary Barcia Leiva

Licenciada en Periodismo. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *