Las doctrinas del Maestro

Las doctrinas del MaestroLa historia del Moncada, como símbolo de las acciones revolucionarias dirigidas por Fidel, al frente de sus compañeros del movimiento revolucionario que se identificaría después como de la Generación del Centenario, tiene una imagen que encierra en sí misma toda la razón y alcance nacional y continental de la Revolución cubana.

Cuando se quiera expresar en gráfico el “equilibrio del mundo”, que Martí proyecta a sus hijos, en sus lúcidos y visionarios escritos y en su propia vida, ahí esta esa imagen captada el primero de agosto de 1953 en el Vivac de Santiago de Cuba, cuando el joven abogado Fidel Castro es interrogado por el enemigo. “Póngase de pie”, le habrán dicho. El acusado lo hizo y la foto que registra este momento expresará con elocuencia gráfica inaudita, lo que tres meses después el propio Fidel, en su condición de acusado y acusador dirá enfático a los jueces:

— Nadie debe preocuparse de que lo acusen de ser autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada es , el Apóstol de nuestra independencia.

Con esas palabras inusitadas Fidel, que figuraba en el juicio como acusado y abogado de la causa que lideraba, echó por tierra una de las calumnias más persistentes difundidas por la dictadura: aquella falacia de que el ex Presidente Prío había aportado un millón de pesos a las acciones del Moncada y Bayamo y que el señor Ramiro Arango Alsina, allí presente en el juicio —testaferro de aquel politiquero venal— había sido el portador.

Regresando a la impresionante instantánea, dada su enorme significación recordamos un testimonio de Villa Romero (Toitico), un ex jefe de la policía de Santiago en el Gobierno de Prío. Toitico fue hecho prisionero en las primeras horas del 26 de Julio porque conservaba sus uniformes de policía; lo remitieron a las mazmorras del Moncada y resultó ser la última persona, a excepción de los ejecutores de los prisioneros, que vio con vida a ; él nos daría testimonio de que al sacar al segundo jefe del Movimiento del lugar del Moncada donde estaban los detenidos que llevarían al cadalso, Abel, dijo: “Este no vino con nosotros”, con lo cual le salvó la vida. Él, sin conocerlo, y fijándose en una de esas reproducciones de fotos de Martí que estaban por todas partes en 1953, con motivo del Centenario, y por supuesto también en el Moncada, dirigió sus palabras a la efigie del Apóstol. Dijo Abel: “¡Martí, si tú llegaras a ver esto!”

Raúl Gómez García, autor del Manifiesto del Moncada a la Nación, redactado por él siguiendo las orientaciones de Fidel, pero imbuido como los demás en la Doctrina Martiana expresó sobre lo que sería el 26 de Julio, que el Movimiento revolucionario (…) “se levanta para proseguir la revolución inacabada que iniciara Céspedes en 1868, continuó Martí en 1895, y actualizaron Guiteras y Chibás en época republicana. En la vergüenza de los hombres de Cuba se asienta el triunfo de la Revolución cubana”.

Martí, autor intelectual del Moncada no es una simple frase coyuntural traída al discurso de los revolucionarios por motivo del Centenario del Apóstol.

Fidel, martiano raigal, conocedor profundo de su obra conocía la proyección del más universal de los cubanos. El enjuiciamiento duro y profundo sobre el nacimiento del imperialismo en los Estados Unidos, Martí solía hacerlo con frecuencia en sus escritos para los periódicos de la época, y por ello recibió más de una vez duras críticas de los editores e incluso de intelectuales como Sarmiento. Salvo mínimas excepciones toda la gran obra de José Martí que abarca 27 volumenes —hoy recogidas en Obras Completas y en las Obras Completas anotadas, en proceso de edición—, apareció por primera vez en la prensa y de forma dispersa.

Roberto Fernández Retamar en su libro Todo Calibán, (Letras Cubanas, 2000) elabora un análisis exhaustivo del trabajo periodístico del Apóstol y define a Nuestra América, de Martí como un texto fundamental. Este apareció en el periódico El Partido Liberal, el 30 de enero de 1991 (), Retamar compara aquel texto con otros de Fidel y luego enfatiza: “No es azar que Fidel haya declarado en 1953 que el responsable intelectual del ataque al cuartel Moncada era José Martí; ni que el Che, discípulo cubano de Fidel, haya iniciado en 1967 su trascendental Mensaje a la Tricontinental con una cita de Martí: “Es hora de los hornos, y no se ha de ver más que la Luz”.

Martí anticolonialista; con los pobres de la tierra; contrito ante la esclavitud del negro en su tierna adolescencia; el Maestro fustigador implacable de la trata y el racismo “hombre es más que negro y más que blanco”; contra los autócratas y sicarios de la metrópoli española que gozan envileciendo o pretendiendo envilecer a Cuba, pero defensor y admirador a ultranza de los españoles dignos y honestos; defensor de la América mestiza del Río Grande a la Patagonia; pero también amigo de los norteamericanos de buena voluntad y de los mejores exponentes de su cultura; Martí escritor en un español perfecto que no rehusaba sino buscaba afanosamente la mejor información de la cultura universal, fuese en inglés, o en francés.

Dirá el autor intelectual del Moncada: “Bueno es abrir canales, sembrar escuelas, crear líneas de vapores, ponerse al nivel del propio tiempo, estar del lado de la vanguardia en la hermosa marcha humana; pero para no desmayar en ella por falta de espíritu falso, alimentarse por el recuerdo, y por la admiración”.

Cuántas cosas más podrían decirse de José Martí, el jefe que a todo riesgo va al combate cuando lo cree necesario, decidido a vencer o morir. De no haber sido como fue, no habría podido convocar con la fuerza en el pensamiento y el ejemplo propio, tal cual lo hizo en su condición de autor intelectual del Moncada.

No importa que le prohibieran a Fidel leer libros de Martí en la cárcel de Boniato. Él dio la razón valedera en La Historia me Absolverá:

“(…) parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de julio? (…) ¡No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”: Eso diría el joven abogado cuya efigie se subordina a la de José Martí.

Puede descargar:

La historia me absolverá

Absuelto por la historia

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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