Las enseñanzas de un acuario

Las enseñanzas de un acuarioCon sus graciosas piruetas y acrobacias, delfines y lobos marinos asombran y despiertan la alegría y el aplauso de miles de niños y adultos que visitan el Acuario Nacional de Cuba (ANC), en el  oeste de la capital.

Un riguroso científico hay detrás de esas exhibiciones, incluidas las de los apacibles estanques y peceras, donde habitan unos dos mil 900 ejemplares de organismos marinos vivos, pertenecientes a unas 360 especies.

La instalación posee el mérito de ser una de las primeras instituciones científicas creadas por la Revolución, en 1960, y de ellas surgieron otras que también investigan sobre el mar y sus recursos.

Desde entonces comenzó el fomento de círculos de interés con los niños y el intercambio con los visitantes, los cuales superan ya los 25 millones en sus 45 años de existencia, aunque también es pionera en la divulgación y enseñanza de conocimientos sobre el medio marino. Incluso, antes de que cobrara fuerza en el ámbito internacional el término “educación ambiental”.

Una labor científica y educativa de ese tipo, junto a la función recreativa y de atracción turística, son la razón de ser de ese colectivo de trabajadores, con un promedio de edad de 36 años.

Sus especialistas consiguieron la reproducción y cría de delfines y, por primera vez en Cuba,  de una pareja de focas vitulinas, cuya “pequeña”, a la cual nombraron Alba. La madre, Marie, recibió durante el embarazo atenciones tan sofisticadas como ultrasonido, pruebas sistemáticas de progesterona, mediciones; auscultaciones, entre otras.

Los estudios sobre el manejo óptimo de ejemplares vivos de  organismos marinos son una de los principales objetos de investigación del Acuario, entre las que sobresalen proyectos de evaluación de las zonas costeras del norte de La Habana para caracterizaciones ecológicas y de diversidad biológica.

Igualmente, de conservación de especies marinas ornamentales, como el caballito de mar y la anémona o las poblaciones de delfines y su cuidado, en aguas cubanas y en condiciones controladas o cautiverio.

Los resultados de tales investigaciones acerca del delfín tonina o nariz de botella, cuentan ya con reconocimiento internacional, por ser válidos y confiables para la región del Gran Caribe, lo cual abre la posibilidad de intercambios de información y proyectos conjuntos con otras instituciones científicas del área.

Un crustáceo que naturalistas de la Universidad de Harvard colectaron en 1939 durante una expedición a La Habana, o los embriones de un tiburón que otros científicos capturaron en 1944, son algunas de las rarezas de la colección de organismos marinos que el ANC recibió, provenientes del Instituto de Oceanología, bajo compromiso de su cuidado y enriquecimiento.

Este peculiar “archivo” contiene más de 15 mil lotes de ejemplares de las aguas cubanas, conservados en alcohol o disecados, en el cual sobresalen la colección de corales, con cinco mil piezas de 44 especies y una de las más completas de América Latina, y las de peces, esponjas, crustáceos, moluscos, anémonas, erizos, gusanos marinos y gorgonias.

“Este es el embrión del Centro Nacional de Diversidad Biológica Marina, que radicará en el Acuario”, anunció María Victoria Orozco, una de las seis especialistas y curadoras de la muestra, disponible para investigadores cubanos y extranjeros, y de la cual hay también una pequeña exposición para los visitantes.

Bajo su custodia tendrá el inventario de especies de la flora y la fauna marino-costera cubana y de las que se encuentran en las colecciones científicas, como referencia de la diversidad biológica marina del archipiélago, y mantendrá y organizará semejantes colecciones naturales.

La identificación de nuevas especies para aguas cubanas y el fortalecimiento de la especialidad de sistemática y taxonomía, que promueve la caracterización de los organismos vivos, son también aportes científicos que fomenta el ANC.

Otros resultados de su personal están vinculados con la  divulgación, mediante publicaciones y programas especializados, entre ellos la serie infantil y juvenil Conozcamos el Mar, con seis números editados.

Completan la gestión en ese campo más de 25 artículos en revistas científicas, la elaboración de una guía metodológica sobre educación ambiental en comunidades, y los cursos “El Mar y sus recursos”, y “Un viaje al mundo del mar” en el espacio televisivo Universidad para Todos.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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