Ley Torricelli, un puntal del bloqueo yanqui a Cuba

Ley Torricelli, un puntal del bloqueo yanqui a CubaEl 23 de octubre de 1992 el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush (padre), rubricó en el hotel Omni, de Miami, la Ley Torricelli, un refuerzo del bloqueo yanqui y reflejo de la prepotencia del imperio sobre los derechos de los ciudadanos de esa propia nación y por encima de la autodeterminación de terceros países.

Ante la prensa del día y en contubernio, mediado por la proximidad de las elecciones, la Casa Blanca supeditó así su política internacional al “caso Cuba“, en el contexto esperanzador para los enemigos de la Revolución, de la caída del socialismo en Europa del este.

En esencia coexisten en la ley, con apellido de senador, dos concepciones: la de quienes pretenden asfixiar a la Isla mediante el bloqueo, cada vez más intenso- recuérdese la posterior aparición de la Helms- Burton-, y la de los adscritos a  las intentonas de desestabilizar el país desde dentro.

Basado en el carril uno de la “Torricelli”, el presidente norteamericano podría aplicar sanciones a cualquier nación proveedora a Cuba de créditos, ventas concesionales u otros medios, en términos más favorables a los que rigen el mercado.

Lesiona, además, intereses empresariales dentro de Estados Unidos, y derechos de sus ciudadanos como el de viajar a la Isla caribeña.

El “Track Two”, cuya denominación no aparece explícita en la legislación, lo conforman varios acápites dirigidos a potenciar la vía de penetración bajo “la ayuda al pueblo cubano”, con un contenido velado de “aumentar el intercambio académico bilateral”,  para socavar la estabilidad nacional.

Su hipotético triunfo era sustentado por los estrategas imperialistas, a partir del concepto de que ante las transformaciones de la economía cubana- empresas mixtas, desarrollo turístico-, los crecientes contactos permitirían “ganar las mentes del pueblo”.

Son esos grandes rasgos de lo que los expertos consideran “una de las expresiones más acabadas y directas de la política agresiva implementada contra la Revolución, al articular eufemísticamente conceptos como: democracia, derechos humanos, de mercado” y otros.

Vista 17 años después, la “creación”de Robert Torricelli , tal cual vaticinó Fidel cuando la comparó con la política de exterminio implementada en el país por Valeriano Weyler, en el siglo XIX, ” ha suscitado tanta repulsa y condena porque cada parte del mundo se ve amenazada…”.

Con la “Torricelli” se reforzó el rosario de obstáculos sufridos ya por Cuba, mas su efecto fue boomerang, al provocar repulsa popular, mientras las aspiraciones de Bush father de ser el primer presidente de EE.UU en visitar la Isla “post- Castro” quedaron frustradas.

Su viaje se canceló junto con las pretensiones de permanecer otros cuatro años en el poder.

Luego, si bien William Clinton hizo caso omiso a la posibilidad de reconsiderar aquel edicto, e incluso aprobó la ley Helms- Burton, de corte similar en objetivos, el resultado ha sido la condena mundial en la ONU y otros escenarios, y la permanencia de la Revolución en el poder.

Analistas consideran a la “Torricelli” inviable por su corte injerencista, sin embargo constituye un acápite insoslayable del acoso económico yanqui a la nación insular, donde múltiples generaciones han crecido con la carga del bloqueo lacerando sus vidas y sueños.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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