Liga Mundial de Voleibol: fogueo, palabra de orden para los cubanos

Liga Mundial de Voleibol: fogueo, palabra de orden para los cubanosMás de un mal fanático anda desbarrando del equipo cubano de voleibol, luego de que los muchachos de Orlando Samuels terminaran en el cuarto lugar de la Liga Mundial, cuya final culminó hace unos días en la ciudad argentina de Córdoba con el noveno cetro para la escuadra brasileña.

Y lógico pudiera parecer el descontento de muchos seguidores del plantel, confiados en que el sexteto caribeño superaría esa plaza alcanzada ya en la anterior versión del prestigioso certamen. El palmarés de once triunfos y un solitario revés en la fase clasificatoria o intercontinental, desempeño igualado nada más que por el siempre favorito Brasil, hizo pensar en grande a los amantes del deporte de la malla alta.

Pero en honor a la verdad los jovencitos protagonizaron una excelente demostración, y volvieron a codearse con los mejores del universo, sin dar ni pedir tregua.

A pesar de que también quedé insatisfecho con el resultado, para nada apruebo las descabelladas opiniones que restan valor y entrega a los discípulos de Samuels. Buscar culpables es tarea fácil, sobre todo si prima el factor subjetivo y la mala leche a la hora de emitir criterios.

La innegable razón que lastra una mejor ubicación del equipo, al margen de la juventud imperante en el conjunto, es un secreto a voces: la falta de fogueo con rivales de primer nivel.

A esos que hoy menosprecian el papel de Cuba les recordamos que tres desafíos ante Serbia (sin todas sus figuras) fue todo el programa de topes que cumplimentó el seleccionado cubano previo a la Liga Mundial. Pese a ello, mayorearon su grupo y dejaron en el camino a Polonia y Alemania. Si Argentina llegó a la final fue por su condición de sede, pues también los gauchos sucumbieron totalmente frente a los Leones del Caribe.

Ya en la final las cosas no salieron como se esperaban. Sin embargo, el capitán Simón y compañía vendieron cara la derrota versus Rusia y aplastaron al poderoso Italia para asegurar otra vez su presencia entre los cuatro grandes del planeta.

Les tocó la semifinal que nadie quiere y aunque lo intentaron no pudieron con un Brasil que sin dudas es el número uno del mundo. Por el bronce salieron con el mismo ímpetu, al igual que los serbios, a la postre merecedores de ese metal. Sobra agregar que cada uno de los rivales cuenta con hombres que acumulan cientos de partidos internacionales y juegan al año numerosos desafíos de alto nivel como parte de importantes ligas profesionales.

Largos meses de fatigosos entrenamientos y (cuando se efectúa) un campeonato nacional “fantasma” no pueden competir con eso. Por más que se intenta no accedemos a topes de interés, y la situación se repite en varias categorías.

¿Es entonces un “deshonor” el cuarto lugar en la Liga Mundial? Sabemos que los nuestros poseen enormes potencialidades, pero, ¿se encuentran en paridad de condiciones con sus oponentes en este tipo de citas? Honor a quien honor merece, y estos cubanos lo han ganado con justicia. Y de seguro volverán a dar agradables noticias.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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