Los nombres de El Prado

Los nombres de El Prado

Hay quienes aseveran que entre las calles de Cienfuegos, la que más veces ha cambiado de nombre es la hoy identificada como avenida 37, popularmente conocida como “El Prado”.

Pero ni esa denominación, ni el algoritmo equivalente, son las únicas designaciones que ha tenido esta arteria a lo largo de su historia.

Seis años después de fundada, la colonia de Fernandina de Jagua extendía su parcelación hasta el Paseo de Vives, denominado así en honor al gobernador colonial de turno, Francisco Dionisio Vives.

Ya entonces el ingenio popular, apelando al retruécano, promovió la primera re nominación de la arteria citadina, a la que algunos comenzaron a llamar Paseo de los Vivos, en contraposición al Paseo de Arango, otra importante calle que era conocida como el Paseo de los Muertos, porque por ella desfilaban los cortejos fúnebres hasta el cementerio de Reina. Y aunque no era nada oficial, bajo ese nombre apareció incluso en algunos libros de asientos de solares.

Hubo otro momento en que también se le conoció como Paseo de Isabel II, en honor a la mujer que rigió los destinos de entre 1833 y 1868.

Los nombres de El PradoEl próximo cambio de nombre, ya en los albores de la etapa republicana, se debió a la iniciativa del primer alcalde de Cienfuegos, José Frías y Pérez, quien rebautizó al paseo como Avenida de la Independencia, en una época en que ni siquiera formalmente Cuba disfrutaba de ese estatus.

En la segunda década del pasado siglo, la historia de nombres diversos que ya coleccionaba la arteria se complicó aún más a partir de la construcción de una alameda que como espinazo partió a la mitad la hasta entonces avenida.
Al nuevo corredor peatonal se le llamó Paseo de Méndez, en honor al malogrado alcalde cienfueguero Ceferino Méndez, asesinado el 11 de abril de 1913. El nombre de Avenida de la Independencia quedó limitado entonces a las dos vías paralelas a la alameda.

Imposible precisar con exactitud cuando los cienfuegueros comenzaron a llamar El Prado a este nuevo espacio social de la ciudad. Lo que sí parece probable es que su similitud con un escenario urbano muy parecido en La Habana, haya influido en el nombre con que la población comenzó a identificarlo.

Con el tiempo, esta última denominación se impuso no sólo para referirse a la alameda, sino también a las dos vías que la flanqueaban, o sea a la antigua Avenida de la Independencia.
No obstante, parece que hubo un período de convivencia entre ambas nominaciones.

Los nombres de El Prado

Por ejemplo, la publicidad de algunas revistas de la época remitía a direcciones de establecimientos comerciales y oficinas que ubicaba indistintamente en el Prado o en la Avenida de la Independencia, tratándose del mismo lugar. Todavía a finales de la década de los años cincuenta del pasado siglo, un redactor local se quejaba del abandono en que se hallaba sumido el Paseo de Méndez y acotaba “… mal llamado Paseo del Prado”.
De todas maneras, por alguna desconocida razón, fue ese el nombre que los cienfuegueros prefirieron para distinguir a una de sus más importantes y atractivas arterias.

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El autor

Omar George Carpi

Licenciado en Filología. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión.

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