Los orígenes de Cienfuegos, antes de ser Colonia

Los orígenes de Cienfuegos, antes de ser Colonia

Desde la misma llegada de los españoles a Cuba en las expediciones de Colón se conocían las bondades de esta bahía y la factibilidad de crear allí una colonia o ciudad. Algunos autores aseguran que Cristóbal Colón, durante su recorrido por la costa sur de Cuba en 1494, hizo escala en la bahía de Jagua en su viaje de regreso a La Española.

Anotó en su bitácora que “penetro en un puerto tan amplio y espacioso como el de Carenas”, comparación que hace de nuestra bahía con la de La Habana, la que llamó puerto de Carenas porque allí carenó sus naos, según señala Miguel Rodríguez Ferrer, en su libro “Naturaleza y Civilización de la grandiosa isla de Cuba”, Tomo II, editado en Madrid en 1882 y citado por Antonio Núñez Jiménez en “Isla de Pinos. Colonizadores Rebeldes”, Editorial Arte y Literatura, publicado en La Habana en 1976.

Luego, en 1508 Sebastián de Ocampo llegó a este puerto con sus marinos durante el bojeo a Cuba y describió las facilidades de navegación y comercio de la zona por la bahía y los ríos que desembocaban en ella. En 1512 Diego Velázquez vio las bondades de la zona para el comercio, pero a pesar de ello mandó a fundar dos villas cercanas (Trinidad y Sancti Spititus) y no una aquí.

Casi desde esos años y hasta 1745 la zona fue aprovechada por contrabandistas y piratas y su desarrollo comercial se limitó casi exclusivamente al comercio de contrabando. Pero desde mediados de ese siglo la Corona española comenzó a retomar las ideas de desarrollo de la zona alrededor de la bahía de Jagua, de ahí la construcción de la Fortaleza que custodiaba su entrada.

Durante ese siglo existían en el territorio algunos aserraderos, además de terratenientes y ganaderos.

Hacia 1796 le fue encomendado a Joaquín Beltrán de Santa Cruz y Cárdenas-Vélez de Guevara, Primer Conde de Santa Cruz de Mopox —que estaba emparentado con Agustín de Santa Cruz, propietario de la comarca de Jagua—, el estudio de las principales bahías de la isla, así como su flora y su fauna.

A raíz de estos estudios surgieron planos, no sólo de las bahías, sino también  de las ciudades que habrían de fomentarse en ellas; es así como se creó el primer plano de una ciudad para la península de Majagua, que data de 1798 y que fuera confeccionado por los ingenieros militares hermanos Lemaur ayudados por Anastasio Echeverría, miembros del grupo de la “Comisión Mopox”.

Estos planos se adelantaron a los estudios posteriores realizados acerca de la Isla de Cuba por Alejandro de Humboldt. Alejandro de Humboldt al referirse a Jagua reconocía el débil desarrollo del territorio y el relativo aislamiento de su escasa población.

El plano de 1798, confeccionado por la Comisión de Mopox, fue utilizado en 1816 por Honorato de Bouyón, Brigadier del Real Apostadero de Marina de La Habana, que era además uno de los principales terratenientes y propietario del ingenio Nuestra Señora de Regla antes de la fundación de la colonia.

La principal propuesta de Bouyón consistió en fomentar un astillero en la bahía de Jagua. La idea no era novedosa, pues el plano de los hermanos Lemaur confeccionado para la península de Majagua, ya ubicaba en la proyectada ciudad un astillero.

Por esas fechas en las inmediaciones de la península de la Majagua estaban moliendo tres ingenios: Candelaria, Regla y Concepción y decenas de aserraderos de madera en los ríos que desembocaban en la bahía. Estos intereses azucareros y madederos aliados con otros propietarios rurales ejercían fuerte presión sobre el Gobierno de para colonizar Jagua y habilitar un puerto, algo que se logró en 1819 con la autorización del contrato de colonización otorgado a De Clouet.

Llegó Luis de Clouet a La Habana a fines de 1818, con cuarenta y seis personas desde el puerto francés de Burdeos, donde tenía fuertes vínculos con algunas importantes casas comerciales dedicadas al tráfico azúcar, mieles, café, cacao y algodón, comienzan sus trámites para la fundación de una Colonia en la Isla. La amistad de De Clouet con Honorato Bouyón y su hijo Félix Bouyon propició centrar el interés en la bahía de Jagua, gracias a lo cual el 8 de marzo de 1819 De Clouet formalizó la contrata de colonización. Era el paso inicial oficial para el surgimiento de la Colonia Fernandina de Jagua.

El 22 de abril de ese año se trasladó a la península de Majagua, basándose en los planos de los hermanos Lemaur y redactó el acta de fundación. Nació así la Colonia, hoy convertida en importante ciudad cubana que cumple 200 años.

Como se puede ver, aunque la ciudad tenga solo 200 años, desde mucho antes se había analizado las ventajas geográficas con fines comerciales y de desarrollo social para esta urbe, que hoy exhibe su hermosura de joven elegante de dos siglos.

Fuentes:

  • Historia provincial de Cienfuegos, de Lilia Martin Brito, Salvador David Soler Marchan, Juana Irene Reyes Abreu y
  • Síntesis histórica provincial de Cienfuegos, coordinado por Orlando García Martínez
  • Memoria descriptiva, histórica y biográfica de Cienfuegos y su jurisdicción, de Pablo L. Rousseau y P. Díaz de Villegas.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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