Los piratas en la bahía de Jagua

Los piratas en la bahía de Jagua

La bahía de Jagua, en la actual provincia de Cienfuegos, es uno de los principales motivos de desarrollo económico de este territorio. Y siempre lo ha sido así. Tanto que muchos piratas y corsarios eran habituales en esta zona.

Desde 1538,  empezó a ser visitada la bahía de Jagua por piratas franceses que se posesionaron de Cayo Carenas y Playa Alegre, donde construyeron  careneros.

En 1554, el corsario francés Jacques de Sores, la visitó en una de sus incursiones y dos años más tarde, el pirata inglés Guillermo Bruce, de quien se dice que hizo enterramientos de  caudales en el puerto.

El pirata Juan El Temerario también  estuvo en esta zona en 1557, según plantea en su historia “El filibustero”, el aventurero y pirata francés Alejandro Oliver Dexmolin. En 1586, permaneció  en este lugar, pero por poco tiempo, el corsario inglés Francis Drake.

Tomás Baskerville, célebre pirata por sus depredaciones, la visitó en 1602 con su escuadra; dos años después, el inglés John Morgan y en ese  mismo año, corsarios  franceses bajo las órdenes de Alberto (Gilberto) Girón.

El holandés Cornelio Foll en 1628, dejó sentir su presencia, atacó algunos corraleros establecidos en el litoral, se dedicaban a la cría de puercos que mataban y salaban para negociar  en contrabando algunas de sus incursiones por los mares del sur.

La presencia de piratas y corsarios en la bahía de Jagua alcanzó tal magnitud debido a la carencia de una  estrategia defensiva por parte de la metrópoli hispana. En tal sentido, válido es recordar que si hasta 1641, la segunda ciudad  en importancia de Cuba, la sureña Santiago, no contaría con una guarnición permanente, muy poca o casi nula debió ser la vigilancia hispana en Jagua.

Al iniciarse el siglo XVII,  la desierta bahía de Jagua tendría otros visitantes por su libre albedrío y sin consentimiento de las autoridades españolas. El audaz corsario Dollys hizo reparaciones y provisiones en 1662.

Juan Morgan primero y más tarde Franquisney visitaron  el puerto entre  1668-1678, con el propósito de preparar

Lorenzo Graff, el filibustero holandés conocido por el terror de los mares antillanos, visitó este puerto en 1683, tomó provisiones recurriendo a la violencia.

A partir del 1720 se vio la importancia económica y militar que tenía esta zona que se decidió construir a la entrada de esta bahía la , hermoso guardián que todavía cuida su entrada desde su apertura en 1745.

Fuentes:

  • Historia provincial de Cienfuegos, de Lilia Martin Brito, Salvador David Soler Marchan, Juana Irene Reyes Abreu y
  • Síntesis histórica provincial de Cienfuegos, coordinado por Orlando García Martínez
  • Memoria descriptiva, histórica y biográfica de Cienfuegos y su jurisdicción, de Pablo L. Rousseau y P. Díaz de Villegas.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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