Los récords acechan en el Memorial Capablanca de ajedrez

Los récords acechan en el Memorial Capablanca de ajedrezEl Gran Maestro (GM) cubano Leinier Domínguez (2713) y su homólogo ucraniano Vassily Ivanchuk (2741) sostienen por estos días una porfía particular en la edición 45 del Memorial Capablanca de ajedrez. Ambos suman tres títulos en el grupo Élite del clásico habanero y uno de ellos puede quedar este año como líder solitario.

Cumplidas las primeras cuatro jornadas, el astro ucraniano ha logrado dos victorias y dos empates, situándose a la cabeza con tres unidades. En cambio, Leinier ha dividido el punto en todas sus presentaciones. Ello aumenta la ansiedad de sus seguidores en el hotel Habana Riviera, sede del evento.

En cambio, los aficionados están más complacidos con el desempeño del GM tunero Lázaro Bruzón (2668), quien tiene la misma puntuación de Leinier. Pero la diferencia es que el tunero es el jugador con menos Elo en este grupo.

Entre los restantes inquilinos va cumpliendo las expectativas el célebre GM británico Nigel Short (2685), quien este domingo alcanzó su primera victoria con piezas blancas frente al GM ruso Evgeny Alekseev (2700).

Alekseev sí marcha por debajo, con apenas un punto en las primeras cuatro fechas. Mientras, su compatriota Ian Nepomniachtchi (2695) lleva cuatro tablas y ha lucido mejor.

Entre los seis contendientes suman un Elo promedio de 2700 puntos, la cifra más alta en la larga historia del Memorial Capablanca. Ese “detalle”, junto a la batalla “colateral” entre Ivanchuk y Leinier, hace muy atractiva la edición de este año.

Ivanchuk dominó consecutivamente en 2005, 2006 y 2007, mientras Leinier se coronó en 2004, 2008 y 2009. Así, esta vez el habanero tiene la motivación adicional de defender su reinado frente a rivales de gran calibre.

Décadas atrás era muy difícil para los cubanos «batirse» de tú por tú con los jugadores extranjeros. En primer lugar, porque aquellos primeros torneos estuvieron cuajados de «monstruos» como Fischer, Mijial Tal, Boris Spaski o Vassily Smislov, por citar a algunos. Además, la calidad de los criollos estaba distante de ese nivel.

De tal manera, a los jugadores cubanos les fue imposible escalar la cima absoluta del Capablanca hasta la XVI edición, concluida en Cienfuegos el 6 de junio de 1980, hace 30 años. Fue el inolvidable Guillermito García quien rompió el hielo, con su brillante triunfo en el Premier I.

En aquella ocasión, Guille acumuló 9,5 puntos de 13 posibles, con siete victorias y cinco tablas. Solo cayó en la undécima ronda, ante el colombiano Gildardo García.

El santaclareño doblegó a sus compatriotas Silvino García, Gerardo Lebredo, Ramón Huerta y Alfredo Bueno, así como al español Manuel Rivas, al mexicano Roberto Navarro y a Igor Ivanov, de la entonces Unión Soviética (URSS). Mientras, dividió el punto con los GM Yuri Razuvaev (URSS) y Helmut Pfleger (ex RFA), ocupantes del segundo y tercer escaños, respectivamente. Las restantes tablas fueron frente al español Javier Ochoa y los criollos Reinaldo Vera y Juan Fernández.

Tres años atrás, en la propia Perla del Sur, Guille había coqueteado con la corona, al terminar igualado en la cúspide con su homólogo de la extinta Unión Soviética, Oleg Romanishin, ambos con 13,5 unidades. Sin embargo, al aplicarse el desempate el trofeo quedó en manos del visitante.

De todas formas, esa vez a Guillermito le quedó la satisfacción de haber implantado récord de victorias para un cubano (12). Entre ellas se contaron las que obtuvo a costa del monarca Romanishin y del sueco Ulf Andersson, dos jugadores de clase mundial en aquellos tiempos.

Desde entonces, otros 17 jugadores cubanos han logrado imponer su clase en el Capablanca. Además de Leinier, Jesús Nogueiras y Amador Rodríguez archivan tres coronas.

En tanto, junto a Ivanchuk hay dos extranjeros más con una «tripleta». Se trata del argentino Carlos Horacio y del ex soviético Vassily Smislov.

La relación de los ajedrecistas de casa que han terminado en la cima de los grupos Élite, Premier o Abierto, la completan Joaquín C. Díaz, Adelquis Remón, Jorge Armas, Luis Manuel Pérez, Richard Leyva, Renier Vázquez, Omar Almeida, Irisberto Herrera, Yuniesky Quesada, Walter Arencibia, Yuri González, Lázaro Bruzón, Aryam Abreu y Neuris Delgado.

Ahora bien, de los 19 campeones mundiales reconocidos por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, siglas en Francés), cuatro han movido las piezas en La Habana. Dos de ellos -Smislov y Mijail Tal- ya habían reinado en el planeta cuando asistieron al Capablanca.

Los otros dos, Boris Spaski y Robert Fischer, jugaron primero aquí y luego ascendieron al trono universal.

Smislov y Spaski estuvieron en la primera cita, en 1962. Pero esa vez ganó el polaco-argentino Miguel Najdorf, quien acumuló 16,5 unidades.

Detrás de Najdorf quedaron Lev Polugaevski (16 puntos), Spaski (16), Svetozar Gligoric (15,5) y Smislov (15,5), por ese orden.

Al año siguiente participó el genio de Riga, Mijail Tal, quien terminó igualado del segundo al cuarto puesto con Efim Gueller y Ludek Pachman. Todos alcanzaron 16 puntos y quedaron a media raya de otro de los grandes, Víctor Korchnoi, flamante campeón.

Por fin Smislov triunfó en 1964, aunque compartió el pastel con el alemán Wolfang Uhlmann. Luego repitió en 1965 y 1973, convirtiéndose en el primero que logró imponerse en tres ocasiones.

Smislov regresó en 1967, pero quedó tercero, detrás de Bent Larsen y Mark Taimanov. Veremos si a Ivanchuk le sucede algo parecido este año.

Todo un gran acontecimiento resultó la participación de Fischer en 1965, cuando Smislov ganó por segunda vez. El genio estadounidense, fallecido hace dos años, decidió intervenir por teléfono y teletipo ante la negativa del Departamento de Estado de su país para que viajara a La Habana.

Bobby finalizó abrazado del segundo al cuarto puesto con Borislav Ivkov y Efim Gueller, con 15 unidades. Ganó 12 partidas, entabló seis y cayó tres veces.

Con la asistencia de Smislov a la décima edición, efectuada en Cienfuegos en 1973, se cerró el ciclo de los campeones mundiales en el Capablanca. Por cierto, en esa ocasión Silvino García se convirtió en el primer criollo en hacer una norma de Gran Maestro, tras agenciarse el cuarto peldaño con 15 puntos.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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