Lourdes y María Cristina Giral: Un crimen increíble

Lourdes y María Cristina Giral: Un crimen increíble

Quién  iba a pensar aquella tarde del domingo quince de julio de 1958, que seria la última vez que los vecinos de la Calle Cisneros, hoy Avenida 42, en la Perla del  Sur, recibirían el cariñoso saludo de las jóvenes  Lourdes y María Cristina Giral Andreu, que habían venido desde la capital para estar con el viejo José ese día de los padres.

Como era su costumbre se despidieron de todos con besos y abrazos, asegurando que pronto volverían a su querida ciudad, pero la muerte vestida con el uniforme de los esbirros de la dictadura, las esperaban en el apartamento 41 del edificio  de 19 y 24, en el   capitalino Vedado, al que llegaron al caer la tarde, su hermano las dejó junto al edificio, como hacia habitualmente al regreso de Cienfuegos.

Ellas subieron alegres hacia su hogar habanero, al llegar a la puerta fueron recibidas por una lluvia de balas y los uniformados sedientos de venganza las ultimaron en el pasillo, pero resulta casi imposible creer que después los cuerpos fueran  arrastrados  por la escalera hacia la planta baja.

La infancia de estas dos víctimas del odio y la impotencia de los esbirros, acogidos después en  Estados Unidos, transcurrió en  esta ciudad como la de otras muchas niñas. Hoy los vecinos de  Avenida 42 entre  37 y 39, aún recordamos a la dinámica Lourdes, que irradiaba optimismo y amor  por la vida, conversadora, presumida, muy decidida y a Cristina, seria, reflexiva, y austera. Ambas hermanas se complementaban, pues entre ellas existía una fuerte relación fraternal.

Los vecinos de las hermanas Giral Andreu sabíamos que desde muy jovencitas se rebelaban frente a toda manifestación de injusticia, pues en sus escuelas tuvieron dificultades por combatir  la discriminación de que eran  objeto los alumnos mas pobres y los privilegios de los ricos, por lo cual no resultaba raro que se incorporaran a la resistencia contra la dictadura batistiana y desde su trabajo en la Concretera Nacional  participaran en  actividades clandestinas y  apoyaran el movimiento revolucionario.

Los  más viejos recordamos que una vez Cristina al referirse a los riesgos de la  lucha contra la dictadura afirmó: … Eso es natural, porque Batista no se cae sólo, hay que tumbarlo.

La jauría batistiana trató de  vincularla   al atentado a Santiago Rey, personero de la dictadura , para justificar el horrendo crimen, pero ellas resultaron víctimas del odio y el miedo de los asesinos, ya que no tuvieron nada que ver con el atentado al ministro batistiano.

Los asesinos tuvieron que buscar  refugio junto a sus amos yanquis, pero Lourdes y María Cristina siguieron vivas en  el corazón de los cubanos que  hicieron realidad   la revolución que ellas ansiaban para su pueblo.

Alicia y José, que vivieron el resto de sus vidas con la tristeza  reflejada en  sus rostros, sus hermanos, primos y demás familiares, sintieron amortiguado un poco el dolor, porque disfrutamos de la patria a que aspiraban las hermanas Giral Andreu, donde todos los cubanos tuvieran los mismos derechos y nadie fuera discriminado.

Los vecinos de la Avenida 42 entre 37 y  39 pertenecemos al CDR Hermanas Giral, trinchera  revolucionaria en  defensa de los ideales de nuestras inolvidables Lourdes y María Cristina,  y  les rendimos el mejor de los homenajes: ser fieles a sus ideales.

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El autor

Manuel Varela Pérez

Periodista en Radio Progreso.

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