Luchar por la tolerancia exige educación

Luchar por la tolerancia exige educación

La irracionalidad y la intolerancia están de regreso a nivel mundial, cuando creíamos que avanzábamos en pensamiento e ideología o evolucionábamos hacia un mejor estadio, asistimos a una era testigo de hechos inverosímiles, de un incremento del extremismo, discriminación y odio, por ejemplo a los musulmanes, inmigrantes o pueblos indígenas.

Este 16 de noviembre más que nunca debemos destacar uno de los propósitos de las Naciones Unidas, celebrar en esta fecha el Día Internacional para la Tolerancia para estimular el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos y todas, y asimismo detener acciones como las que anhela el presidente Donald Trump de erigir el tan cuestionado muro en la frontera entre Estados Unidos y , lo que supondrá un golpe ecológico y una mayor mortalidad entre los migrantes.

Las leyes son necesarias para detener hechos de este tipo, pero no son suficientes para luchar contra la intolerancia y los prejuicios individuales. La intolerancia nace a menudo de la ignorancia y del miedo: miedo a lo desconocido, al otro, a culturas, naciones o religiones distintas.

La intolerancia también surge de un sentido exagerado del valor de lo propio y de un orgullo personal, religioso o nacional, exacerbado. Estas nociones se aprenden a una edad muy temprana. Por eso es necesario poner énfasis en la educación y enseñar la tolerancia y los derechos humanos a los infantes para animarles a tener una actitud abierta y generosa hacia el otro.

La educación es una experiencia vital que no empieza ni termina en la escuela. Los esfuerzos para promover la tolerancia a través de la educación no tendrán éxito si se aplican a todos los grupos en todos los entornos: en casa, en la escuela, en el lugar de trabajo, en el entrenamiento de las fuerzas del orden, en el ámbito cultural y en los medios sociales.

Destacando que uno de los propósitos de las Naciones Unidas expresados en su Carta fundacional es lograr la cooperación internacional y estímulo del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, y teniendo presentes la Declaración Universal de Derechos Humanos, la ONU estableció en 1995 el Día Internacional para la Tolerancia e invitó a los Estados Miembros de la Organización a celebrarlo con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general.

Las Naciones Unidas se han comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. Este imperativo está en la base de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y es más importante que nunca en una era en que el extremismo y el radicalismo violentos van en aumento y en que se amplían los conflictos caracterizados por un menosprecio fundamental de la vida humana.

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El autor

Claudia Martínez Bueno

Licenciada en Periodismo. Periodista y Editora Web en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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