Martí, en lo más alto de Cuba

Martí, en lo más alto de Cuba

El 21 de mayo de 1953, fue colocado en lo alto del Turquino un busto de por miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano, entre estos y su padre, el doctor Manuel Sánchez Silveira, representante del Instituto de Arqueología en la antigua provincia de Oriente y conocedor del Turquino.

La obra fue realizada por la escultora Jilma Madera, mientras que el doctor Sánchez Silveira se encargó de todo lo requerido para la colocación y traslado del busto.

Celia y su padre, fervientes martianos, no dejaron pasar el centenario del Apóstol y habían coordinado toda la acción logística de subir el busto hasta allí, hasta el medio de las montañas cubanas.

En diciembre de 1952, la mencionada Asociación cubana comienza a pensar en el proyecto. Jilma Madera Valiente, la escultora pinareña, es una de las primeras. Había sido la artífice del busto de la Fragua y por eso se habla con ella. Y también con el doctor Roberto Pérez de Acevedo, el presidente del Instituto Nacional de Arqueología y miembro de la Asociación, quien presenta un informe de cómo se podría realizar todo.

El 19 de diciembre de 1952, en La Habana, se reúnen Gonzalo de Quesada, Silveira y Pérez de Acevedo. Aquí el padre de Celia Sánchez se incorpora oficialmente y se convierte en el alma de la idea, lo que se refleja en sus cartas y en su trabajo.

Según comenta Carlos Manuel Marchante Castellanos en su libro “De cara al sol y en lo alto del Turquino”, donde revela todos los pasajes del acontecimiento, los trabajadores de Ocujal del Turquino se conviertiron con esta proeza en héroes, pues sin el empleo de mulos, subieron a mano el busto de Martí al Pico y los materiales, hasta el agua.

También la doctora Juana Lidia Orille Azcuy, quien era la presidenta de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano entre 1952 y 1953. Gonzalo de Quesada la mandó a California, Estados Unidos, a invitar a María Mantilla para que visitara a Cuba en el centenario de Martí.

En enero de 1953, María Mantilla visitó la Isla y el 29 de enero llegó a la Fragua. Allí vio en el Salón de Actos el busto del Apóstol hecho por Jilma y confesó que era el más parecido al Martí que recordaba.

La escultura para el Turquino, hecha por la misma artista, pesaba 163 libras, llevaba los pernos para su anclaje y la plancha con el texto martiano seleccionado.

Los encargados del homenaje a Martí salieron desde la capital el 17 de ese mes: subirían el Pico el periodista oriental Lavié y la misma Celia Sánchez, porque ambos tomarían vistas de lo que allá arriba ocurriera. Llegaron a Santiago el 18 de mayo.

El día 19 de mayo por la mañana se realizó el acto por la muerte de Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia. Se hizo una Guardia de Honor al Maestro y en esta participó Celia Sánchez también junto a su padre.

El 19 de mayo salieron desde la bahía de Santiago rumbo a Ocujal del Turquino por vía marítima. Navegaron 52 millas náuticas y desembarcaron en Bella Pluma, para pernoctar en el Aserradero.

A las 7 de la mañana del 20 de mayo, en un camión del Aserradero, partieron hacia Arroyo Naranjo. Poco después llegaron a Altos de Babiney, a 3 700 pies de altura.

De ahí partieron a Altos de Cardero, a 3 940 pies (1 200,9 metros). Posteriormente a La Cueva del Aura a 4 600 pies (1 402 metros).

El develamiento del busto se proyectó para el 20 de mayo, pero se retardaron y la actividad se hizo al mediodía del 21 de mayo de 1953. Con el paso de los años se convirtió en zona de peregrinación para los revolucionarios cubanos.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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