Mima y el día de su cumpleaños

Mima y el día de su cumpleaños

Para los cubanos el es un día en el que se recuerda a Antonio Maceo, el Titán de Bronce y a su Ayudante Panchito Gómez Toro. Es también, momento para pensar, para el tributo, para los homenajes a los hombres y mujeres que en los lejanos parajes de África, perdieron la vida persiguiendo el más noble de los ideales: la libertad.

Desde que era niña vivo esta fecha de una manera diferente, profunda y personal. Una forma que tiene que ver menos con la solemnidad y más con el amor a la familia y en especial a mi abuela.

Porque mi abuela Gladis, o mejor, Mima, como le decimos sus 5 nietos, no es una mujer común. Encierra en su historia de vida una doble coincidencia que la une a esa fecha, al séptimo día del último mes.

Cada 7 de diciembre mi abuela amanece en medio de una rutina peculiar a la que se entrega año tras año y en la que siempre deja escapar alguna lágrima, cuando piensa que nadie la mira.

Ese día llega bien temprano al Cementerio Tomás Acea, acompañada por hijas y nietos y por otros cienfuegueros que evocan con tristeza al amor perdido, al hijo, al hermano, al padre que ya no está.

En la batalla de Kangamba, que estremeció toda Angola en 1983, mi abuela Gladis, o definitivamente Mima, perdió al hombre de su vida, al esposo querido. Su nombre Manuel González.

Mi abuela nunca viene sola a este camposanto. Es tradición de familia que las hijas y los nietos la acompañemos de alguna manera.

Buscamos provocarle un poco menos de tristeza y entrever en su rostro alguna sonrisa porque a pesar de tanta formalidad y de que es un día para recordar a quienes perdieron la vida en los distantes parajes africanos, Mima está también de cumpleaños.

En esta ocasión ella suma 77 y tal vez son mis ojos de nieta querida pero apenas advierto el paso de las décadas. Sus arrugas pasan desapercibidas porque prefiero concentrarme en su fuerza, en ese valor de mujer increíblemente sencilla que pasa una parte del día de su cumpleaños en este lugar sagrado al que viene para poner una flor, también humilde ante la tumba de Manuel.

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El autor

Anay González Figueredo

Licenciada en Periodismo. Periodista en el Canal de Televisión Perlavisión, en Cienfuegos.

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