Los miniquinces: cuerpo de niña disfrazado de mujer

Los miniquinces: cuerpo de niña disfrazado de mujer

Mirar el mundo a través de un lente fotográfico es muy común en la actualidad. Detener el tiempo en instantáneas, captar una sonrisa, un abrazo, un momento importante o de tensión, devienen características del famoso arte de tomar fotografías.

En épocas remotas se pensaba que aquellas personas que se dejaban fotografiar perdían su alma, quedaban vacíos y nunca volvían a recuperarla. Aunque en el presente tal creencia está en desuso, ciertas acciones pueden dejar sin dudas tu alma al desnudo.

Más la finalidad de este comentario se centra en una cuestionada moda que ha tomado auge en la actualidad: los miniquinces.

En Cuba es tradición que las jóvenes quinceañeras, y desde hace un tiempo también los quinceañeros, se hagan una sesión de fotos para recordar esta etapa tan preciada, donde ocurren una serie de eventos, siendo el más importante el tránsito de la niñez a la adolescencia.

De trajes largos a casi nada de ropa, poses eróticas, miradas sensuales, definen casi todos los álbumes de fotos de las quinceañeras, tendencia que algunos han querido y han podido implantar en las más pequeñas de casa.

La infancia es un período de nuestras vidas que transcurre con mucha rapidez; la inocencia con que se vive trasciende los límites de lo real y lo imaginario.

Y se disfruta, si así te lo permiten, soñar con ser una princesa, rescatar una doncella en peligro, ser capitán de un barco y disímiles aventuras que solo un niño es capaz de fantasear.

A los padres nos gusta fotografiar a nuestros hijos a medida que van creciendo para inmortalizar sus primeros pasos, su sonrisa, sus travesuras. Con naturalidad y picardías, propias de la edad, eligen poses graciosas que deleitan a todos.

Pero algunos dejándose llevar por la moda del momento deciden disfrazar a sus niñas con atuendos y ropas de mujeres para celebrarles sus miniquinces.

La erotización dice presente, las maquillan, peinan y las colocan ante el lente como modelos de revistas destinadas a los adultos; sin percatarse de que les roban su alma inocente y quebrantan su derecho a vivir la infancia.

A los miniquinces Cuba llega tardíamente. Esta tendencia recorre todo el mundo, y en muchos países es penalizado debido a su marcada intención de sexualizar la niñez.

Desafortunadamente, en muchos países se violan los derechos de las mujeres y su físico es sinónimo de lujuria y dinero. Pero en esta ocasión resulta más alarmante: son niñas y consientes o no, las estamos ofreciendo mediante poses semidesnudas y provocativas.

Asimismo, les inculcamos que estas actitudes constituyen el camino correcto para ser aceptadas en una sociedad donde reina lo banal y lo grotesco.

Entonces, pensemos ¿qué queremos para nuestras niñas? De seguro lo mejor ¿verdad? Pues elijamos guardar en imágenes lo más lindo de su niñez, su belleza propia de la edad, pero en instantáneas que no dañen su infancia o roben su alma.

El autor

Mariam Cueto Groero

Licenciada en Periodismo. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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