Muestra la capital ventajas de la agricultura urbana

Muestra la capital ventajas de la agricultura urbanaLa capital posee el 0,4 por ciento del área agrícola del país, cuestión que contrasta con sus más de dos millones de habitantes, la quinta parte de la población cubana.

A pesar de contar zonas altamente urbanizadas,  los trabajadores del sector agrícola aprovechan los espacios sin edificar en la periferia   para el cultivo  de hortalizas, vegetales y condimentos frescos.

Según precisó Alberto Reyes, subdelegado de Comercialización en la Delegación Provincial de la Agricultura, el 70 por ciento de los cultivos varios que se cosechan en la provincia corresponden a hortalizas salidas de parcelas, huertos intensivos y organopónicos, con 122 hectáreas pertenecientes a estos últimos.

Durante una visita del entonces Ministro de las FAR, General de Ejército Raúl Castro, al centro HortiFAR en el municipio La Lisa, el 27 de diciembre de 1987, la ingeniera Ana Luisa Pérez le expuso su idea   de implementar este tipo de cultivo.

El desarrollo de esta forma de agricultura contribuye, en cierta medida, a sanear el ambiente al llenar nuevos espacios con vegetación que, aunque no es perenne, aporta un poco de oxígeno adicional a la atmósfera citadina y la libera de algo del gas carbónico.

“La agricultura en la ciudad produce anualmente más de 100 mil toneladas de hortalizas y condimentos frescos, al tiempo que genera cerca de 23 mil empleos directos”, explicó Adolfo Rodríguez Nodals, presidente del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana.

Reconoció que aunque la capital es uno de los territorios del país que más aprovecha su área disponible en comparación con otros, aún quedan municipios donde se pueden explotar más terrenos y cubrir las demandas de la población como Boyeros, Guanabacoa y La Lisa.

Otro de los beneficios ofrecidos por esta técnica, a decir de Ivette Barroso, trabajadora del Vivero Alamar, es la ampliación de la gama de ofertas de vegetales a la comunidad, además de las ventajas económicas para los trabajadores, quienes también se benefician con el autoabastecimiento.

Estos centros contribuyen a la reinserción laboral de los sancionados por la ley. Tal es el caso del organopónico 49 Aniversario de las FAR, de La Lisa, donde los reclusos cosechan mensualmente un promedio de 180 quintales de hortalizas destinadas fundamentalmente a los comedores del Programa de Microbrigadas.

El empleo de canteros de poliespuma en lugar de los tradicionales de tejas, se cuenta entre las novedades de este tipo de cultivo, iniciativa desarrollada por Pablo Hernández Cordoví, de la cooperativa Fructuoso Rodríguez, en el municipio de Boyeros, con la cual se le saca provecho a un material   más barato y poco utilizado.

“Es recomendable en estos meses de verano sembrar habichuela, quimbombó, remolacha, cebollino y ajo porro, variedades más resistentes al calor y que permiten satisfacer la demanda poblacional en este período”, precisó Nelson Companioni, del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana.

En el incremento de las producciones agrícolas y elevar la cultura alimenticia de la población, está la clave de un proyecto que, surgido para beneplácito de muchos, debe conjugar la eficiencia y perdurabilidad.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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