La Muralla, una finca de Cienfuegos

La Muralla, una finca de Cienfuegos

Llama la atención el nombre de esta finca enclavada en el consejo popular Paraíso, en el municipio capital cienfueguero. Esa es una interrogante que, como yo, imagino que muchos le hagan al productor Norjis Lázaro Estepa Fernández.

“Le puse ‘La Muralla’ porque cuando llegué aquí, tuve que hacerle una cerca de cardona para delimitarla y así evitar que se salieran los animales”, dice, y de inmediato se apresta al diálogo con sus interlocutores, de los que formé parte durante un reciente recorrido.

La finca pertenece a la Cooperativa Romárico Cordero, y desde hace cinco años se trabaja intensamente para que rinda todos los frutos posibles.

“La tierra estaba en muy mala situación, cubierta de aroma y sin condiciones de producir; nos la entregaron para fomentar ganado menor hace unos cinco años.

“Iniciamos con la crianza de ganado ovino-caprino; luego pasamos a los cerdos, pero nos dimos cuenta de que podíamos hacer más e incorporamos conejos y otras especies. Hoy la finca cuenta con unos 250 ovejos, 150 cabras, además de 35 cerdas reproductoras, y ante la situación difícil que tenemos con los alimentos nos dimos a la tarea de sembrar y no dejar ni un espacio de la finca sin que produzca”.

De la anterior afirmación dan fe las más de cinco hectáreas de yuca que pueden apreciarse, las cuales “nos permite aportarle a la comunidad y a Acopio. Hasta el mes de marzo podemos garantizar yuca en el orden de los cuatro a cinco quintales diariamente; también hemos sembrado boniato, plátano, calabaza y toda la comida de los animales (caña, king grass y otras plantas proteicas)”.

Por supuesto, la razón de ser de la finca muestra también resultados alentadores. El propio Norjis nos deja saber. “En este año hemos entregado unas 20 toneladas de carne de ovino-caprino de unas cinco previstas. El año pasado quedamos entre los mejores productores de ovejas de la provincia y seguimos trabajando, sobre todo en el mejoramiento genético de los animales. Por ejemplo, estamos fomentando un coto genético de los cerdos de capa oscura”.

Norjis Lázaro no oculta su deseo de hacer más, porque sabe cuánto se necesita que cualquier pedacito de tierra sea productivo, pero reconoce igualmente el innegable apoyo que ha recibido y ha hecho posible continuar.

Sueños Realizables

“Tenemos unas 12. 11 hectáreas de tierra, no llegamos a la caballería, y queremos concretar un organopónico; de hecho, ya produce algunos renglones,” refiere el responsable de la finca La Muralla, quien no se queda ahí y quiere más posibilidades para trabajar y producir.

“Hemos solicitado nuevas tierras que ahora mismo están llenas de aroma y se ubican cerca del vial, para llegar hasta cinco caballerías. ¿Qué queremos? Hacer un módulo pecuario grande. Pretendemos llegar a unas tres mil cabras con el ánimo de garantizar el propósito de lograr cinco kilogramos de carne per cápita.

“Además es nuestra idea poder insertar unas 500 cabras y contribuir con leche para quienes la necesitan como parte de su dieta”.

Cinco trabajadores acompañan a Norjis Lázaro Estepa Fernández, quienes Máster en Ciencias y hasta hace tres años ejercía como profesor de Matemática en la Universidad de Cienfuegos.

¿Cómo es eso de pasar del aula a la tierra?, le pregunto.

“Desde que tengo 16 años me gustan los animales; siempre los he tenido. Hubo la posibilidad de pedir la tierra y debí elegir. Así que la profesión me ha servido para guiar los asuntos económicos de la finca.

“Yo creo que el conocimiento no está de más, todo lo que pueda aprender, lo asumo. Nadie que no esté preparado puede enfrentar este reto.

“El resultado no se debe solo a mí. En ellos está el quehacer de los trabajadores, de la comunidad, de la familia toda, especialmente de mi esposa, que también es profesora de la Universidad.

Faisanes, pavos reales, palomas, gallos finos debidamente certificados, son los responsables de una sinfonía única que se escucha a diario en la finca La Muralla, en cuyo panorama también se advierten conejos, cabras, ovejos, cerdos, gallinas. Pero lo que más sobresale es el trabajo intenso de un hombre que junto a su gente, se empeña en producir, con la certeza de que es posible lograrlo por el bien de la provincia y el país.

Por: Tay Beatriz Toscano Jerez  / 5 de Septiembre Digital

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