Naranjas y Vaqueros, por méritos propios

Lanzador naranja Freddy Asiel AlvarezDesde que dieron inicio los Play Off de la Serie Nacional de Béisbol, un vecino -de esos que por lazos de afecto pueden considerarse como familia- me lanzó a boca de jarro un “ahora seguro dedicas la página del periódico provincial al equipo Villa Clara”. “En su momento”, le repliqué.

El buen amigo, conocedor de mi eterna pasión por el conjunto anaranjado, trató de buscarme las cosquillas, y juro que este comentario no responde a su jocoso reto, sino al incondicional apego que todo cubano siente por el pasatiempo nacional, aunque reconozco que, a pesar de vivir desde niño en la Perla del Sur, jamás traicionaré al plantel con el cual he disfrutado y sufrido hasta lo impensable.

Lo cierto es que desde el viernes se desarrollará la gran final del actual certamen, y han sido Villa Clara y La Habana los titanes que, por merecimientos propios, llegaron a la discusión del banderín.

Para nadie es un secreto que los anaranjados se han convertido en la noticia de la postemporada. Luego de liderar fácilmente la Zona Oriental en el primer tramo de competencia, la nave dirigida por Eduardo Martín resultó la otra cara de la moneda tras reiniciarse las acciones después del II Clásico Mundial. Doce éxitos y 21 descalabros fue la magra cosecha del seleccionado, aquejado por lesiones y sensibles bajas.

Por ello el compromiso ante el campeón Santiago de Cuba presagiaba un triste final, máxime cuando la Aplanadora había aguado la fiesta de los naranjas en las últimas campañas.

Pero la historia mostró a unos villaclareños bien diferentes desde el inicio de los Play Off y -con licencia de mi vecino- el terreno les ha hecho ganar, y con justeza, el calificativo de Naranja Mecánica que acompañó a aquel equipo holandés de fútbol.

El experimentado director Martín ha sabido aunar esfuerzos de veteranos y jóvenes valores, algunos de ellos traídos por necesidad desde la Liga de Desarrollo. Y con ese equipo dejó en el camino a los santiagueros, quienes cedieron tres veces en su “Guillermón Moncada” y se vieron minimizados por la que sin dudas es la gran figura de Villa Clara: el joven serpentinero Freddy Asiel Álvarez, protagonista de cuatro victorias en lo que va de postemporada.

Un novato también comienza a acaparar cintillos, y a fuerza de batazos (y de buenos fildeos, para ser justos) se ha ganado un puesto en la alineación regular. Sigamos de cerca a Ramón Lunar, pelotero que parece el ideal para llevar ese cuarto madero pedido a gritos por el béisbol villaclareño.

Luego del éxito ante Santiago, los vaticinios comenzaron a ser más reservados, pero nadie imaginó que en sólo cinco desafíos los centrales también quitaran del camino a , selección que lideró en todos los órdenes la etapa regular del torneo.

El enfrentamiento cobró matices dramáticos, desde los tres desafíos decididos por jonrón, hasta el que llegó a durar 53 horas, llamado el “juego de los tres días”, precisamente detenido esa misma cantidad de veces a causa de la lluvia.

A la postre ganó el que mejor lo hizo sobre la grama, y ese fue Villa Clara, capaz de remontar marcadores adversos, de extraer el máximo a cada oportunidad ofensiva, de entregarlo todo ante una afición que los apoya hasta el delirio, de defender con pasión su uniforme sin tener mucho en cuenta años de experiencia u hoja de servicio en equipos nacionales. Todos, sin excepción, han hecho su aporte, y de paso se han convertido en fuertes candidatos para obtener un título que les ha sido esquivo por más de una década.

Los Vaqueros de Esteban Lombillo serán un digno rival. Si bien su profundo cuerpo de pitcheo los dio como favoritos ante Isla de la Juventud, los pronósticos no les favorecían frente a , uno de los cuatro grandes de la pelota cubana que bien sabe cómo enfrentar los juegos de postemporada.

Pero los habaneros otra vez hicieron caso omiso al mito y en seis desafíos dejaron sin opciones a los mediasverdes del debutante Luis Giraldo Casanova. Ni los mismísimos Lazo y Maya, sin dudas dos de los mejores lanzadores de nuestro béisbol, pudieron frenar el empuje de La Habana, selección que retorna a una final luego de su incursión en el 2005, cuando cayeron ante las Avispas santiagueras.

Conforman uno de esos equipos que, sin muchos nombres -al margen de su staff-, dan pelea hasta el final y juegan con enorme agresividad. Este año también la juventud ha rendido dividendos para ellos. Muestra fehaciente son Ruby Silva y Dennis Laza, primer y segundo bates que se convierten en dolor de cabeza para cualquier pitcher. Por aquello de que al que no quiere caldo, se le dan tres tazas, un inmenso Miguel Alfredo González se suma a su legión de buenos serpentineros. Con Michel, Molinet, Orta, Zulueta, Juan Carlos, Danger y compañía, los Vaqueros no son un manjar para nadie, por lo que la finalísima promete emociones a granel.

Sea cual fuere el vencedor, un nuevo monarca reinará en la pelota nacional. Y, otra vez con el permiso de mi vecino (que aunque no lo vocifere también siente simpatías por los naranjas), a esta final han llegado los dos que, por sus propios esfuerzos, más lo merecieron.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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