Necesario premio a la virtud del maestro

Necesario premio a la virtud del maestroConfieso que leer la noticia me produjo una mezcla de satisfacción e incomodidad. “Decide el gobierno revolucionario un incremento salarial para el sector de la educación”, fue el titular que reprodujeron ayer los medios de prensa nacionales. Me alegré por los profesionales ahora beneficiados.

Sé de la responsabilidad tremenda que pesa sobre los hombres y mujeres entregados al magisterio. En alguna ocasión he vestido la piel del maestro. Mi  profesión me ha llevado frente a un aula para impartir, circunstancialmente, alguna que otra especialidad a fin con mi perfil. Créame se trata de una labor de gran complejidad.

Para empezar la solución de sus problemas personales no puede disminuir la capacidad profesional de los docentes. En orden cronológico: necesita tiempo para la autopreparación; temple para enfrentar a niños, adolescentes o jóvenes con las más variadas procedencias, intereses, y características; y luego más tiempo para elaborar planes de clases, para atenciones diferenciadas, consultas y otros compromisos laborales.

Yo diría que demasiadas ocupaciones como parte de un proceso que comienza y termina, o se retoma cada día. Usted seguramente, si no pertenece al sector, me responderá que hacen, lo que todos los cubanos. Y es verdad.

Pero, en este caso existe el agravante de que estos profesionales, tienen como objeto social no sólo dotar a las más nuevas generaciones de conocimientos, necesarios sin dudas, sobre tal o más cual materia; sino de transmitir el insondable océano cultural que hemos heredado como nación, como pueblo; formar los valores, las significaciones que nos identifican, que nos definen. Tienen sobre sus hombros la responsabilidad de educar a nuestros hijos, con quienes pasan más tiempo que nosotros mismos, de convertirse en paradigma par ellos. Un maestro no se obtiene en un día, ni en tres meses.

Sostengo que se merecen más, aunque sé que el país da lo que puede en momentos en la crisis económica mundial llama, lamentablemente, a todas las puertas. Pero, repito, merecen más. No porque sea partidario de los privilegios en una sociedad como la nuestra, que hoy soporta molestos desequilibrios entre nivel de vida y contribución social.

Todo lo contrario, digo que se merecen más, porque creo firmemente en el principio socialistas de a cada quien según su necesidad y a cada cual según su aporte; y porque estoy convencido que sólo restituir al salario su condición de estímulo, entre otras estrategias que potencien el reconocimiento moral, logrará revertir el éxodo de profesionales que ha afectado al sector, y a más largo plazo, limar esos exasperantes desequilibrios sociales a que me refería.

Así que aunque debido, al para mi excesivamente largo período hasta que se adoptó la medida me sentí incómodo al leer la información, este sentimiento se quedó muy por debajo de la alegría generada por las acciones justas, y propia del optimismo. El incremento salarial llegó para los maestros: sirva como premio a la entrega, a la voluntad y para que multiplique la motivación por lo que hacen hoy los seguidores del Padre Varela y de José de la Luz y Caballero.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *