No cesa el ruido de las armas

No cesa el ruido de las armasLa crisis global no importa. El hambre mundial no es un problema a tomar en cuenta. El propio desempleo y la depauperación ciudadana dentro de los Estados Unidos no ofrecen mayores inquietudes.

De manera que para algunos dentro del imperio, la gran prioridad no es otra que intentar que la hasta ahora primera potencia del orbe consolide su hegemonía y resulte capaz, mediante el ruido de las armas, de imponer su voluntad absoluta en los cuatro puntos cardinales.

De ahí que se puedan reducir presupuestos públicos e incluso no clasifique en los debates congresionales un proyecto de ley que  brinda ciertas prerrogativas a los millones de norteamericanos sin seguro médico.

Las “iniciativas” que si encuentran rápida aprobación parlamentaria son el elevadísimo presupuesto militar, y las grandiosas erogaciones para poner en funcionamiento, otra vez, la maquinaria especulativa que provocó la crisis económica la cual, con origen en los Estados Unidos, hoy asola a todo el planeta.

Y ya que hablamos de armas, recordemos que  desde los sectores de poder norteamericanos se sigue impulsando una brutal carrera armamentista de la que no suele ya hablarse tan frecuentemente como en la época de la guerra fría, pero consume por año facturas mucho más abultadas que las de aquellos riesgosos años de bloques militares opuestos y en constante tirantez.

 No se puede pasar por alto, por ejemplo, que la Casa Blanca insiste en la militarización del espacio exterior; en construir y ubicar cerca de las fronteras rusas una titulada sombrilla nuclear que le permita dar el primer golpe atómico sin posibilidad de respuesta enemiga, y para el 2020 pretenda contar con un aparato bélico con capacidad para operaciones de alta precisión y rapidez contra sus potenciales oponentes.

Como tales amenazas no pueden quedar sin respuesta de los futuros blancos, las naciones bajo riesgo se preparan y la espiral de las armas no cesa.

En ese sentido, Rusia precisó que, justo para dentro de diez años, pretende perfeccionar al máximo su capacidad defensiva integral frente a los pasos bélicos norteamericanos y actualmente trabaja en la creación de un nuevo sistema de misiles, el S-500, “que no solo se empleará para la defensa antiaérea, sino también en la aéreo espacial, con una elevada efectividad.”

De manera que, empujado por la prepotencia imperial, el universo militar no encuentra barreras definitivas, aún cuando muchos de los involucrados lamenten tener que desviar recursos y esfuerzos a una rama la cual no augura bienestar ni tranquilidad. La lógica brutal del imperio no deja de marcarnos.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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