OEA: convite del deshonor

OEA: convite del deshonorAlgunos afirman que no hay que mirar atrás, que el pasado no cuenta, que la mirada debe fijarse en el horizonte, y que la memoria debe borrar las más traumáticas y aborrecibles experiencias.

Desde luego, es fácil hablar así desde la butaca del hacedor de entuertos. Sin embargo, para los vilipendiados, los atacados, los cercenados, los excluidos, la realidad es bien diferente, con más razón cuando los mecanismos de agresión y dominación siguen vigentes, y solo han cambiado el ropaje para intentar pasar sin ser advertidos.

De ahí que Cuba, segregada de la Organización de Estados Americanos en 1962, cuando por presiones de Washington no pocos gobiernos latinoamericanos de entonces la consideraron ” impulsora de un régimen político inaceptable en el hemisferio”, se niegue rotundamente a volver al seno de semejante engendro.

Una entidad que acumula, además, una historia agresiva, cómplice y desvergonzada con relación al interés de la Casa Blanca de hacer de nuestras tierras un verdadero dominio exclusivo, incluso con el uso de la fuerza bruta y del avasallamiento sin límites.

Nadie se engañe. La OEA podrá hablar de justicia y equidad, de derechos y oportunidades, pero santifica legalmente que solo la democracia representativa al más rancio estilo yanqui es el modelo político aceptable en estos lares.

De ahí que desde ya, la respuesta cubana sea un no tronante si en su próxima asamblea general, a inicios de este junio, la Organización de Estados Americanos cumple el vaticinio de negociar a espaldas del interesado su posible regreso a tan desprestigiada agrupación.

Si hay un interés integracionista cubano siempre será con sus hermanos de la región, y lejos de la injerencia y los mecanismos mediatizadores.

El ALBA es, precisamente, de esos contextos donde la Isla sí desea trabajar, luchar, apoyar y construir. Una agrupación que reclama de la OEA la reparación de la injusticia de 1962 mediante la eliminación de la cláusula que excluyó al pueblo cubano, pero que a la vez se solidariza y asume el derecho de esta nación de no volverse a enredar en una urdimbre, cuya existencia y desempeño cuestionan con fuerza creciente las fuerzas populares y sus representantes a lo largo y ancho de nuestra geografía regional.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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