Paquete vs mochila

Paquete vs mochila

El paquete semanal tiene protagonismo dentro de las ofertas culturales de todo el país, ha resultado el medio alternativo más popular del último lustro. Reúne materiales que abarcan propuestas desde los más variados géneros televisivos y cinematográficos hasta aplicaciones informáticas.

Esta opción, satanizada por muchos y venerada por otros, “es el resultado de la capacidad inventiva del cubano ante las limitaciones de acceso a internet, la ausencia de televisión por cable y de otras opciones que existen a nivel internacional para la difusión de mensajes culturales”, aseguró el Ministro de Cultura Abel Prieto.

Durante estos años el paquete ha sido una respuesta espontánea ante las carencias de la oferta estatal; una vía para satisfacer la avidez de información. Sin embargo, no todos los programas son óptimos para el disfrute y la acumulación de conocimientos.

La llamada telebasura abunda en sus emisiones, como shows de pésimo gusto y alta dosis de vulgaridad: Caso cerrado, 12 Corazones, solo por mencionar algunos.

Para contrarrestar estos efectos existe el proyecto “Mi mochila”, iniciado en el año 2014 y distribuido por los Joven Clubs de Computación en todo el país. Surge con el objetivo de promover el arte, la literatura y la cultura universal como formas de enriquecimiento espiritual del ser humano.

También conocido en el argot popular como el paquete cubano, este proyecto acumula diversidad de programas audiovisuales y se puede obtener de forma gratuita con frecuencia semanal en la dirección del Joven Club de cada territorio.

Aunque todavía no logra posicionarse en el gusto y la preferencia de los cubanos que continúan prefiriendo “el paquete fantasma”, “Mi mochila” se configura como una opción innovadora y eficaz que garantiza atractivas propuestas audiovisuales.

El problema es la poca promoción: solo cuenta con los anuncios en las puertas de los locales y la labor de los trabajadores con los usuarios en la comunidad.

Ahora que recién comienza la etapa estival y que el público demanda más productos comunicativos, deberían concebir estrategias de divulgación para no quebrantar uno de los principios elementales del marketing: mercancía que no se exhibe, no se vende.

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El autor

Yanelis Pereira García

Licenciada en Periodismo. Periodista del Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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