Para comer claria, es preciso algo más que mojarse

Para comer claria, es preciso algo más que mojarseEstigmatizada por muchos debido a su capacidad de adaptación al medio, resistencia a condiciones adversas y su peculiar aspecto, la claria, ha suscitado  rechazo entre no pocos cubanos…Sin embargo, su cultivo controlado y ceba intensiva demuestran ser una opción alimentaría nada desdeñable.

Capturar clarias, confirma un refrán popular cubano: para comer pescado hay que mojarse…y trabajar duro. Qué le pregunten a Fermín Dieguez, pescador de agua dulce, acostumbrado a lidiar con tilapias y amuras, pero nunca antes con la claria gariepinus.

 “Es una pesca muy dura, metido en el fango de los estanques a los que se saca el agua. Antes de tirar los chinchorros. Con las redes, atrapamos al escurridizo animal y vamos llenando bolsas de unos 30 kilogramos. Todo eso  de forma manual.”

Para llegar a esto transcurrieron unos siete meses, desde la siembra de los alevines en los estanques cercanos a la presa de Galindo, en el municipio de Abreus.

Es la primera experiencia de ceba intensiva de clarias en esa unidad acuícola de la Empresa Pesquera Industrial de Cienfuegos (EPICIEN).

Inexpertos obreros, empezaron a conocer el oficio de criador: cuidarlos de depredadores requiere de extensas guardias bajo una rústica caseta al lado de los estanques; alimentarlos con desechos de la industria pesquera o pienso, hasta 4 veces por día.

El animal acuático, de mala reputación por su apariencia cilíndrica y bigotes, tiene sin embargo de alto valor proteico, calórico, es  rico en hierro y vitaminas A y B, pero en honor a la verdad, el adjetivo de voraz que se le ha adjudicado, le queda “como pintado”.

Janet Collado, técnica de la unidad, ha observado que los carnívoros peces, tristemente célebres porque en el medio natural se alimentan de restos de animales, plantas, algas, placton y cuando se le aparezca, tiene un apatito insaciable.

 “Se dice que cuando están llenos, vomitan y siguen comiendo. Aquí tienen una alimentación balanceada desde el amanecer. Siempre a las 9 de la mañana se priorizan los desechos  alimenticios y las otras tres comidas, a las11,  a la 1 y a las 4, se les da pienso.”

Tal avidez  ha sido muy bien aprovechada por la acuicultura cienfueguera desde la entrada de esta especie exótica en  el 2000. Entonces de fomentó su reproducción en el Centro de Alevinaje de Arriete.

“Se traen de 50 gramos y se siembran en los estanques, donde  ala vuelta de medio año ya pesan un kilogramo, aunque la literatura dice que pudieran alcanzar hasta dos”, asegura el administrador de la Unidad Galindo, José Manuel Pérez.

Para lograrlo, obreros y técnicos han tenido que aprender mucho para deshacer los  tantos mitos que rodean al animal: que la especie gariepinus procede de Tailandia y se conoce también como pez gato africano; que está diseminada por el sudeste asiático,  oeste y sudeste de de Africa. Siria, e Indonesia.

También que fue introducida  en Cuba a finales de los 90 y también que ésta invadió diversos ecosistemas, debido a su gran capacidad de adaptación al medio natural y a un órgano que le permiten tomar el oxígeno directamente de la atmósfera, aunque no es que literalmente puedan vivir fuera del agua, como comúnmente se cree.

 “Nunca las he visto saltar ni dos ni un metro siquiera, ellas sólo sacan la cabeza y la boca para respirar por esa adaptación que tienen… y fuera del agua, pueden trasladarse, pero siempre que tengan agua para hacerlo, aunque sea un poco, pero en un terreno completamente seco, realmente no pueden sobrevivir por mucho tiempo, por muy resistentes que sean”, afirma la técnica Janet.

De su  peligro para especies menos fuertes, también fue preciso conocer… y prever. Se pusieron  filtros dobles a la entrada del agua y a su salida de los estanques, también en la canal de residuales y al final de ésta. El primer trabajo de cada criador es limpiarlos.

Es parte de la seguridad biológica, que según normativas del Ministerio del Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, protege la diseminación de la especie altamente invasiva, pero cuyo cultivo controlado, puede rendir muchos frutos y constituye alternativa alimentaria ante el agotamiento de nuestras plataformas marinas, reducir importaciones.

“Convierten muy rápido el alimento en masa de una carne blanca y sin espinas, de buen sabor”, declara el administrador de la unidad, quien ha visto que en menos de una hectárea, dimensión de cada estanque, se pueden obtener más de veinte toneladas.

 “Hasta el momento, debíamos  capturar 30 toneladas en mayo, y ya tenemos 36”, afirma.

Uno de los encargados de alimentara a estos voraces pecesPara llegar a las 220 toneladas, en lo que resta de año,  habrá que medir  muchas veces más la temperatura del agua, velar por su transparencia, rutinas diarias para propiciarles ideales condiciones en su acelerado crecimiento, uno de los más altos dentro de las más de 2 mil especies de clarias.

Probado lo tienen los principiantes de Galindo, que han hecho a un lado los estigmas de la especie, de cuya poco agraciada estampa se ha dicho de todo…hasta que su pinchazo es venenoso y puede producir gangrena.

Lo que contradice Ariel Ramos, pescador de experiencia: “Lo más que puede pasarte cuando una espina dorsal te hinca, es que te arda, pero gangrena…yo creo que eso está exagerado.”

La verdad es que el trabajito se las trae…y nadie  puede esperar a que se multipliquen así como así… porque en este caso, señores, se quedó corto el saber popular cubano… porque para comer clarias, …la  cosa no es sólo mojarse.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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