Un paseo por el Paseo del Prado

Un paseo por el Paseo del Prado

Cualquier persona que viaje a Cuba y no visite la ciudad de Cienfuegos es como si no hubiera visto nada. Según los entendidos es la ciudad más limpia y cuidada del país, así como la más cosmopolita. Y si por casualidad viene a esta urbe y no camina por el Paseo del Prado, es por gusto su visita.

El Prado de Cienfuegos es el paseo más largo del país con sus 19 cuadras y sin dudas uno de los más hermosos. A sus lados se alzan casas particulares e instituciones estatales que son valiosos ejemplos de la arquitectura racionalista e hitos del eclecticismo cienfueguero.

A diario se reúnen allí personas de todas las clases sociales y edades. Cada cual tiene sus respectivas calles y bancos donde sentarse. En una cuadra, frente al Teatro Guiñol, se reúnen los miembros de la peña deportiva que lleva el nombre del distinguido Paseo, la cual ha ganado distinciones nacionales por su arduo trabajo en aras del desarrollo del deporte. Sus miembros polemizan a diario sobre el béisbol, fútbol o cualquier otro deporte en el que se compita por esos días.

Esa misma cuadra se la prestan a los músicos de la Banda Provincial los domingos para sus retretas. Esta es una tradición que todavía se guarda de las antiguas retretas militares en las plazas de armas de hace varios siglos. Solo que aquí en Cienfuegos no se hace en la Plaza, sino en el Prado.

Más adelante, casi a la entrada del Boulevard, se ponen a hacer “auto stop” las muchachitas de la Universidad, con sus sayas cortas y su perfume mañanero. Allí mismo se sientan otros o se tiran fotos con la estatua de Benny Moré, uno de los artistas que le cantaron a la belleza de la ciudad y sus gentes.

Entre el Cine Teatro Luisa y la cuadra de La Bolera están los bancos de la comunicación con el extranjero, gracias a la zona wifi que existe allí.

De allí en adelante el Prado es zona de señores mayores que se sientan a ver sus aves cantoras o simplemente a ver pasar las bellas jóvenes que se dirigen al Malecón a correr para bajar de peso.

Por las noches el Prado es zona de tránsito. Por allí circulan todas las personas que se dirigen a discotecas, clubes y otras instituciones culturales o recreativas de Cienfuegos. Algunos se sientan en los bancos a esperar por sus amistades o parejas, o a que sea la hora exacta.

A media noche se ven parejas compartiendo su amor sin que le importen los caminantes. Por la madrugada son otros los dueños del Prado; en ese momento regresan de discotecas y clubes los jóvenes. Algunos se sientan a esperar el amanecer o un taxi.

Solo un poco más tarde aparecen las personas que limpian las calles. De esos nadie habla, pero mantienen limpia la principal arteria vial de Cienfuegos. Esos también son en parte dueños del Paseo del Prado.

Historia

En 1819, el núcleo original de la Colonia de Fernandina de Jagua, compuesto por 25 manzanas alrededor de la Plaza de Armas, actual Parque , se extendía por el Este hasta la calle de Hourruitiner. Ya en 1825 la parcelación abarcaba hasta el referido Paseo, que aparece trazado de Norte a Sur, por Esteban Famada (agrimensor público), desde la calle de Castillo (avenida 62) hasta una ensenada situada 50 varas al Sur de la calle de Santa Clara.

Su paulatina evolución dentro de la trama urbana y las edificaciones de su entorno, son una muestra elocuente del grado de desarrollo económico y social que fue alcanzando la Perla del Sur, desde su fundación hasta nuestros días.

Sus inicios

Su construcción primaria se debió al donativo de uno de los fundadores de la villa, Félix Bouyón Turner. Por supuesto, que entonces no era más que una calle de lodo, flanqueado por dos zanjas en las que se arrojaban los desechos que se vertían hacia el mar.

Pero, los cienfuegueros deseaban un paseo exclusivo, de mayor realce. El 11 de noviembre de 1911, en el Teatro Luisa, se hizo una velada artística-literaria con el objetivo de recaudar fondos para realizar la obra. Los arquitectos Julián y Carlos Rafael Sanz, unidos a Isaac Puga fueron los realizadores de la bella avenida que, en poco tiempo, desplazó el hábito de pasear dando vueltas en el parque José Martí. Caminar, evidentemente, resultaba más divertido.

Hacia su amplio entorno se han desplazado comercios de variadas características en la medida en que crece el tránsito de vehículos y peatones. La gente busca allí el descanso en sus típicos bancos, bajo la sombra acogedora del arbolado y de la fresca brisa que alivia los calores del verano.

Ubicado en el centro histórico, su belleza y la magnificencia del entorno que le rodea, fueron factores importantes para que Cienfuegos fuese declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. El trabajo constante y la preocupación de muchos funcionarios del Gobierno local posibilitan mantener la vía en excelentes condiciones de preservación.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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