El paso de la Familia Goytisolo por Cienfuegos

El paso de la Familia Goytisolo por Cienfuegos

Cuenta la historia que Agustín Goytisolo Lezarzarburu zarpó de Guipúzcoa, una de las 49 provincias de y de las vascas[1], rumbo a América alrededor del año 1830.

Las primeras referencias que se tienen de Goytisolo en la otrora Villa Fernandina de Jagua, hoy Cienfuegos, se remontan a 1844, cuando se casó con Estanislaá Digat Irraramendi, natural de Trinidad.

Tres años más tarde compraba un solar en la calle Santa Elena, esquina D’Clouet, donde mandó a construir un edificio para albergar tanto al domicilio familiar como al escritorio de sus negocios.

El paso de la Familia Goytisolo por Cienfuegos

Fue en ese período (1846 y 1847) donde adquiría el ingenio Simpatía, asociado a Antonio Arce, su cuñado, y luego el Lequeitio que debió su nombre al lugar de origen donde fue emplazado, sito en el Hato de San Felipe, partido de Cartagena.

Como parte de un grupo significativo de peninsulares, Goytisolo resultó pionero en el desarrollo económico de la región, al ofrecer un impulso renovador a la industria azucarera. Su poderoso capital le permitió una rápida transformación y dominio en las producciones destinadas a cubrir las necesidades crecientes de la villa, poblados y zonas aledañas, además de la exportación de azúcar hacia los Estados Unidos.

Dentro de la sociedad cienfueguera de aquel entonces la posición de Agustín Goytisolo Lezarzarburu era elevada, por lo que no le resultó difícil ocupar grandes cargos políticos y sociales. En 1850 fue nombrado Capitán del Batallón de Voluntarios Nobles Vecinos de Cienfuegos; el 1ro de enero de 1852: Alcalde Segundo Ordinario, en 1864: Regidor del Ayuntamiento de Cienfuegos y el 31 de agosto de 1869: Alcalde en sustitución de Pedro Antonio Grau.

Para 1870 regresaba a España junto con su familia, quedándose en Cienfuegos A. Fabián, el hijo mayor, quien permaneció en la ciudad administrando sus bienes. La partida de Agustín no significó la no preocupación por los negocios, pues continuó adquiriendo nuevas fincas, como el Ingenio Lola o Providencia.

Los efectos de la contienda libertadora en una coyuntura de crisis que se aceleró en Cuba a partir de 1873, lo obligó a retornar a Cienfuegos para solucionar un litigio con una de sus propiedades; pero al volver a Barcelona ya iba con la idea de desinvertir en la Isla e invertir en Cataluña, contrario a los deseos de su primogénito, quien deseaba construir su propia fortuna a costa de la familiar.

A finales de la Guerra de los Diez Años comenzó a disminuir el flujo monetario de Cienfuegos a Barcelona y cesó en 1886 tras la muerte de Goytisolo Lezarzarburu. Este estableció en su testimonio que las fincas se vendieran para evitar que A. Fabián se hiciera su propietario.

Por último las haciendas familiares fueron devastadas a finales del siglo XIX, situación que empeoró tras la promulgación de un decreto, en mayo de 1901, que permitía a los acreedores reclamar deudas de propietarios de fincas no destruidas por la guerra, incluso por la vía judicial. Este fue el detonante, pues en pocos meses desapareció el patrimonio de los Goytisolo en Cuba.

La llegada de la República coincidió con la ruina de A. Fabián Goytisolo quien muere el 7 de octubre de 1905; su viuda necesitaba del alquiler de sus bienes en España para las necesidades cotidianas, pues el ingenio La Lolita no producía lo suficiente para el sustento. Entre 1914 y 1915 sus hijas e hijos repudiaron la herencia por el final desastroso de su padre.

Culmina, de esta forma, el paso de una de las familias más influyentes durante los primeros años de la colonización de Fernandina de Jagua.

El apellido Goytisolo sobresale hoy día en nuestra historia por las huellas que dejó en la arquitectura doméstica y en el desarrollo azucarero, al erigir uno de los íconos de la vivienda decimonónica en Cienfuegos (conocido hoy como La Catalana), y fomentar grandes centros azucareros en la otrora comarca.

Bibliografía:

-Rodrigo y Alhajilla, Martín. Los ingenios San Agustín y Lequeitio (Cienfuegos): un estudio de caso sobre la rentabilidad del negocio del azúcar en la transición de la esclavitud al trabajo asalariado (1870-1886).

-LÓPEZ R. y ROQUE A. 1978. La Catalana o Palacio Goytisolo, Arquitectura, Trabajo de diploma, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, pág. 23.

[1] LÓPEZ R. y ROQUE A. 1978. La Catalana o Palacio Goytisolo, Arquitectura, Trabajo de diploma, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, pág. 23.

Por: Claudia Martínez Bueno y Lic. Carmen Rosa Pérez Ortiz

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El autor

Claudia Martínez Bueno

Licenciada en Periodismo. Periodista y Editora Web en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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