Perucho Figueredo, abogado, independentista y autor del Himno Nacional de Cuba

Perucho Figueredo, abogado, independentista y autor del Himno Nacional de Cuba

Como consecuencia de una delación, el 17 de agosto de 1870 el colonialismo español fusila en Santiago de Cuba a Pedro (Perucho) Figueredo, Mayor General del Ejército Libertador y autor de la letra de la marcha que devendría Himno Nacional.

Pedro “Perucho” Figueredo Cisneros fue un abogado y militar independentista cubano, autor de la letra y la melodía de La bayamesa, marcha guerrera que devino en el Himno nacional cubano. Había nacido en Bayamo, el 18 de febrero de 1818.

Siendo un joven, en 1834 fue enviado a estudiar al colegio habanero Carraguao, donde fungía como director literario y luego como director del plantel privado José de la Luz y Caballero.

Por sus dotes artísticas y literarias lo apodaban «El Gallito Bayamés». En 1838 se graduó de bachiller en Filosofía en ese colegio. Viajó a Barcelona a estudiar Derecho y también cursó clases de piano, hasta que en 1842 se graduó de abogado, trasladándose a Madrid con el objetivo de revalidar su título en la Universidad Central, al tiempo que recorrió varios países de Europa.

En 1844 solicitó a la Real Audiencia de Puerto Príncipe la incorporación de su título de abogado, mientras su padre, regidor, alcalde y mayor provincial, le otorgó poder general para que lo representara en todos los pleitos. Cuatro años después fue nombrado alcalde ordinario segundo de la ciudad de Bayamo.

Desde los años 50 de ese siglo mantuvo una ardua labor como abogado y amante de la cultura. Ya en los 60 su casa era el centro de conspiración del Oriente cubano.

El himno

El 14 de agosto de 1867 se realizó una reunión secreta en la casa de Perucho Figueredo en la que se formó el Comité Revolucionario de Bayamo, el cual integró como vocal. Ese día escribió la letra de la marcha guerrera La bayamesa, que se convertiría en el Himno nacional de Cuba.

El 3 de mayo de 1868 le entregó al músico Manuel Muñoz (1813-1895), director de la orquesta de la Iglesia Mayor, una copia de su composición La bayamesa para que le compusiera la música e hiciera la instrumentación. Al mes siguiente se interpretó en presencia del gobernador de la ciudad, coronel Udaeta, y de otras autoridades españolas durante las celebraciones de la fiesta religiosa del Corpus Christi.

Luego de la toma de Bayamo, y con Canducha Figueredo, su hija de 17 años de edad, como abanderada de la tropa, entró nuevamente a la ciudad de Bayamo. El pueblo alrededor de la plaza de la Iglesia Mayor le pidió la letra de la marcha guerrera (escrita por él el 14 de agosto de 1867), la cual dio a conocer montado en su caballo.

Hoy sigue siendo nuestro himno nacional y de lucha. Han pasado 150 años de su fusilamiento, pero su impronta se mantiene viva.

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