Plàudite Teatre: El Corazón del Aplauso

Plàudite Teatre: El Corazón del AplausoCon las brújulas creativas dirigidas hacia la exaltación de arquetípicos valores morales del ser humano, encarnados tanto por el orate andante Alonso Quijano, como por el más simbólicamente plural personaje del Artista, el proyecto catalán Plàudite Teatre presentó este fin de semana, en el escenario del Teatro Tomás Terry, dos piezas de su repertorio: Don Quijote, de la Mancha al Mar y El Corazón del Sueño, motivadas respectivamente por textos de los icónicos Miguel de Cervantes y Saavedra y Federico García Lorca.

La primera de las obras, dedicada fundamentalmente a público infanto-juvenil, consiste en sintética versión del clásico literario El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, en clave de Teatro del Movimiento, estilo desarrollado por esta agrupación, donde se busca conjugar orgánicamente la narración oral escénica; la expresión gestual y los desplazamientos de sino coreográfico, donde los cuerpos asumen las más de las veces funciones accesorias: molinos, rebaños, fieras; leiv motivs todos de los diferentes episodios recreados en la pieza, a propósito de la casi total ausencia de elementos escenográficos, lo cual permite su óptima adaptabilidad a espacios alternativos, según las perspectivas comunitarias que motivan la compañía.

Sencillez y ligereza caracterizaron por ende la obra, que aborda las peripecias hidalgas del Quijote, sin complejas ambiciones iconoclastas o propósitos resemantizadores, más bien en tono de suave homenaje, y afán divulgativo, casi didáctico, entre las nuevas generaciones, de la piedra angular de la moderna literatura en castellano. Las aristas humorística y lúdica del texto, son priorizadas como resortes efectivos para ganar la atención de la mayoría infantil, presente la tarde del 22 de octubre.

En el intento por conciliar narración oral y representación, la balanza se recarga hacia la primera, reducidos los cuadros escenificados por el elenco a casi mera accesoriedad, apoyatura de lo contado. La ilación dramatúrgica de la pieza, a partir de las rapsódicas relatoras, acusó por momentos apresuramiento en su intención condensativa, enfatizado demasiado lo anecdótico, en detrimento de una elaboración más sólida y coherente del personaje, asumido por el actor designado con ligereza asaz externa, casi limitándose a declamar más que interpretar, los parlamentos de Cervantes.

Sin presentar a los niños toda la enmadejada personalidad del trastornado caballero, bien pudo sacarse provecho de sus alucinantes desvaríos, indagando en las constantes confusiones y devaneos entre los niveles de realidad subjetiva y objetiva, donde se bate el hidalgo, simbólico conflicto de la espiritualidad humana, contentiva de sus propias íntimas leyes, con el entorno circundante, empeñado en diluir cualquier ensoñación; definitivo antagonismo este entre individualidad idealizada y mediocridad envilecida, que se presenta ante cada persona desde las primeras edades. Queda expuesto en esta representación el argumento del Quijote, mas, poco trasluce su esencia humanista y moral, que espera en las páginas originales por los futuros lectores, motivados por la obra.

El planteamiento de esta oposición, desaprovechado por el juglaresco ludismo de Don Quijote…, es desarrollado en la otra obra ofrecida por Plàudite Teatre la noche del sábado 23 y la tarde del domingo 24: El Corazón del Sueño, basada en el texto teatral lorquiano Así que pasen cinco años. Leyenda del Tiempo.

Con mayores tendencias a lo coreográfico y declamativo, la pieza en cuestión, con igual economía escenográfica, de ahí su adaptabilidad a espacios alternativos,  se basa en acciones histriónicas de alto simbolismo, inspiradoras de reflexiones acerca de la alienación del ser humano, su independencia subjetiva, su derecho a soñar sus propios sueños. Esta consciencia creativa es constantemente asediada por la enajenante homogeneidad de las sociedades, pretendidas determinantes de toda acción y reacción, anulada  de antemano la voluntad particular, en beneficio de la pluralidad innominada, cuya animal singularidad garantiza la adhesión incuestionable.

La estructuración del crescendo dramatúrgico a partir de la intensificación progresiva del discurso, no de la acción, hicieron que El Corazón…, sufriera de irregularidades en la tensión y el ritmo del diálogo directo que los actores (¿declamadores?) intentaron establecer con las audiencias, más allá de la mera exposición de pareceres y reflexiones poéticas, nuevamente bocas afuera, lo cual trasluce la necesidad de mayor trabajo en pro de la organicidad en los interpretantes.

Casi al borde de ser una retahíla de acciones aisladas y textos exudados desde una epidermis monotonal, imbricados forzosamente tales segmentos más por obra y gracia de la dirección artística, que por lógicos sucederes, la pieza se torna un tanto monocroma, delatando insuficiencias coreográficas en las carreras en pelo por el escenario y reiteradas gesticulaciones. El espíritu de la libertad y el bien que trata de insuflar su clímax  en un festejo de la Belleza y las flores (las segundas como encarnación estereotipada de la primera), se resiente por la elementalidad extrema en que devienen las intenciones minimalistas de Plàudite Teatre, demasiado complaciente quizás con las posibles percepciones sencillas a que se destinan sus producciones.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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