Las muchas preguntas de Fidel Castro a Gonzalo Bermúdez

Las muchas preguntas de Fidel Castro a Gonzalo Bermúdez

“Lo conocí al lado de mi casa, cuando en el año 59 teniendo yo siete años, estuvo en casa de Emilio Aragonés, alcalde por ese entonces de Cienfuegos; estuvo desde el balcón saludando al pueblo, y yo vivía al lado. Pero mi entusiasmo por él, venía de toda la vida, porque mi padre perteneció al movimiento clandestino, y me inculcó el espíritu de esa lucha que era Fidel”.

Pasaron los años y Gonzalo Bermúdez se hizo maestro y entonces no le alcanzó el aula para enseñar y escogió la música como método para atraer al buen camino a niños con familias disfuncionales y con malos resultados docentes. Fundó el grupo musical Ismaelillo.

“Ismaelillo comienza el 10 de octubre de 1980, y esto fue 6 años después en Pedagogía, donde presento  “La vía eficaz entre el hogar, la escuela, y el hogar a trasvés de la música”, y dimos un concierto en el Palacio de las Convenciones, para los asistentes al evento.

“Ahí es donde tengo ese encuentro con él, luego de haber ganado el Primer Premio de Pedagogía Internacional. Nos invitaron a un encuentro con él en un restaurante “El Laguito”; y hay una anécdota de aquel día: había puesta la cena con muchos alimentos. Cuando él entra va hasta donde estoy, comenzó a servirse, yo solamente atiné a servirme una cola en un vaso, con una servilleta, que se me calentó en la mano porque no me dio tiempo a tomármelo nunca, porque las preguntas eran tan constantes, que tenía que digerirlas para contestarlas, porque no hacía una pregunta, hacía varias y todas concatenadas, porque es una inteligencia única entre los hombres de su tiempo.

“Y él me pidió una profundización de todo el proyecto, y de contribuir para generalizar la experiencia a nivel nacional.

“Es una experiencia que no hay cómo describirla, no existen palabras, porque es alguien a quien ha idolatrado toda la vida,  tenerlo frente, poder compartir su palabra, escucharle, poder contestar alguna pregunta, porque no todas pude contestarle, porque a mitad de mi contestación, ya venía otra pregunta, y otra más”, narra Gonzalo, mientras rememora su segundo encuentro con el líder.

Pasaron los años, y en 1996, tuvo la oportunidad de ser condecorado  con “Los zapaticos de Rosa”, en el séptimo Congreso de la FEEM, y ahí estaba Fidel.

“Fue primero de noviembre, día de mi cumpleaños,- el mejor regalo que me ocurrió durante toda mi vida, y ahí volvió con sus preguntas: qué paso con cuáles, y más cuales proyectos…y yo tenía que responderle en el podio donde me estaba entregando el lauro … todas las preguntas de una sola vez. No podría decir cuál le respondí, pero es algo que atesoro en mi mente para siempre.

El método de Fidel

“Como Maestro yo tomé la forma en que Fidel quiso dirigir a nuestro pueblo, esa disciplina férrea, de que a las 8 y un minuto es tarde, y  que el poder de convocatoria es 1 y no 2, que la disciplina no tiene matices, esa disciplina del amor, que es casi militar pero que forja, y que hace casi 36 años  sigo aplicando en cada generación que formo.

“Solamente en Ecuador, estuve once años formando  agrupaciones, coros, danzas, a más de 4 mil 500 indígenas en formatos de orquestas, coros polifónicos, festivales nacionales, hice cosas atrevidísimas y fue una experiencia tremenda. Ya yo tenía 50 años, pero fue la forma de saldar esa deuda que él nos enseñó  que había con Latinoamérica; y eso me dio la posibilidad. Me fui con 50 años y viré con 62, pasó el tiempo y logré hacerlo.

Y al regresar a su Cienfuegos algunos quisieron convencer a Gonzalo Bermúdez de que ya los niños no eran iguales, que tenían otros intereses, pero no lo creyó y retomó aquel proyecto fundacional de su vida: Ismaelillo.

“Porque como Fidel nos enseñó, se puede tocar la fibra sensible de cada pequeño ser humano, formarlo y hacerlos  personas de bien. Y ya tengo tres grupos formados de varias edades”.

¿Quisieras que volviera a peguntarte?

“Sí, cómo no, para decirle que cumplí con su con su legado, con su ejemplo, con lo que nos inculcó… Y eso me hace muy orgulloso.

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El autor

Ismary Barcia Leiva

Licenciada en Periodismo. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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