Premio Nobel para los valientes

Premio Nobel para los valientes

Durante los últimos tiempos no pocas solicitudes se han hecho eco en varias partes del mundo para que la Brigada de Solidaridad Henry Reeve reciba el Premio Nobel de la Paz 2021 por su trabajo y entrega ante el surgimiento de la COVID-19.

Cuando ya es oficial el registro formal de la candidatura por el Consejo Mundial de la Paz, aún siguen llegando misivas que resaltan y apoyan la labor de los médicos cubanos como merecedores de este reconocimiento.

Ahora, llegaron a Barbados para enfrentar en esos lares la COVID-19. Un equipo compuesto por epidemiólogos, neumólogos, anestesiólogos, fisioterapeutas e intensivistas, conforman el contingente de la Brigada Henry Reeve que está listo para prestar servicios médicos en esa nación.

Pero durante la pandemia más de 53 brigadas se han desplegado por de 60 países para combatir el nuevo coronavirus con conocimientos, deseos de hacer y mucho amor.

Ellos, con batas blancas y lejos de fronteras demuestran que la solidaridad prevalece en tiempos difíciles y con fuerzas, combaten la dificultad y salvan vidas.

Su creación fue en 2005 por el líder de la revolución Fidel Castro, en respuesta a los daños causados por el huracán Katrina a Nueva Orleans, en Estados Unidos. Más de 12 mil médicos se alistaron pero el gobierno norteamericano rehúso la ayuda.

Desde entonces, la brigada especializada en desastres y graves epidemias ha llegado hasta los lugares más apartados llevando esperanzas.

Así, desde países como Canadá, Venezuela, Irlanda, Uruguay, Noruega y otros, donde la presencia de la Henry Reeve ha estampado una huella, se alza el reclamo justo por la entrega del Premio Nobel de la Paz 2021 a quienes enarbolan la bandera del internacionalismo y alivian con sus manos a personas que sufren.

La más reciente misiva llegó desde manos de más de 200 personalidades mexicanas y auspiciada por la prestigiosa escritora Elena Poniatowska. En la carta se resalta la labor de los médicos cubanos que no distinguen en etnias, credos o filiación política sólo se dedican a sanar.

Son héroes de batas blancas que el mundo reconoce y agradece por su trabajo. Llevan la paz y la vida a los rincones más insólitos. Porque así es Cuba y nuestros profesionales, desde esta isla preferimos los médicos y no las bombas.

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