Tras la Segunda Guerra Mundial el proceso de modernización entró en una etapa tan rápida que ha provocado grandes presiones y destrucciones al ambiente de habitat y reliquias culturales de la Humanidad.
A fin de coordinar el progreso de la civilización material y la protección medioambiental y para el desarrollo sostenible de toda la Humanidad, los países miembros de la UNESCO de la ONU promovieron y firmaron en 1972 la Convención sobre Protección de Patrimonio Cultural Natural de la Humanidad.
Tomando en consideración principalmente la destacada importancia de parte de patrimonios culturales y naturales, la Convención cree necesario protegerlos como parte de herencias de la Humanidad teniendo en cuenta la escala y la gravedad de nuevos riesgos que los amenacen, toda la sociedad internacional tiene la responsabilidad de tomar parte en la protección de patrimonios culturales y naturales que tengan destacado valor universal, a través de la concesión de apoyo colectivo.
Todo patrimonio cultural y natural en los países signatarios de dicha convención, será incluído en la Nomenclatura de Patrimonios Culturales, primero a través de la presentación de solicitud por parte de los propios países miembros, y después de someterse a la inspección y evaluación de expertos prestigiosos organizadas por el Centro de Patrimonios Mundiales, a la discusión inicial de la sesión del Presidium del Comité de Patrimonios Mundiales, y por último a la votación de la Conferencia de los países firmantes de la convención.
El Patrimonio Cultural se divide en tres tipos, o sea, el cultural, el natural y el cultural-natural. Una vez incluido en la referida nomenclatura, el patrimonio cultural será denominado como Patrimonios Culturales de la Humanidad.