Realidades paralelas

Realidades paralelasSegún los cables, Thao tiene 11 años y vive en Yakarta, Indonesia, una de las naciones con más alto índice de trabajo infantil. La pequeña laboró como empleada doméstica durante algún tiempo, y en ese período fue maltratada física y verbalmente.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que en Asia y el Pacífico trabajan cerca de 122 millones de niños, entre 5 y 14 años, de los cuales 62 millones realizan tareas consideradas peligrosas, aun cuando, desde 1989 se firmó en la Organización de Naciones Unidas la Convención sobre los Derechos del Niño, y casi todos los países han instituido leyes para su concreción. El documento establece, entre otros, el derecho a la educación. Según lo signado, “la enseñanza primaria debe ser obligatoria y accesible a todos gratuitamente; la enseñanza secundaria, en sus diferentes formas, incluso la enseñanza secundaria técnica y profesional, debe ser generalizada y hacerse accesible a todos, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita; la enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita”. Sin embargo, Thao, y como ella gran parte de los niños del planeta, no osa siquiera pensar en ello, cuando lo que está en juego es su supervivencia.

Mientras, en Cuba la política gubernamental ha sido, desde enero de 1959, priorizar la educación de los infantes, en función de que crezcan como seres humanos libres, capaces de enfrentar el mundo que los rodea, desde los valores más elementales, sin prejuicios para con sus semejantes.

La Revolución cubana, desde sus inicios, y a pesar del crudo bloqueo impuesto por los Estados Unidos, ha destinado importantes recursos al sector educacional. Puede destacarse que, desde hace 50 años, en la Mayor de las Antillas toda enseñanza se ofrece de manera gratuita, con igualdad de oportunidades para todos y de acuerdo a los cánones establecidos por la UNICEF.

Este niño cubano, cienfueguero por más señas, se dirige feliz a sus clases diarias en una de las escuelitas del Macizo de GuamuhayaMás de 13 000 escuelas funcionan en el país, con una matrícula de cerca de 2 millones de estudiantes. Cada aula cuenta con un televisor y, en el caso de las enseñanzas Secundaria Básica y Preuniversitaria, también con un aparato de vídeo. A esto se suman dos canales educativos, que contemplan en su programación contenidos curriculares y de enseñanza general.

También se respetan y atienden las diferencias, más de 1 500 planteles funcionan con una matrícula inferior a los cinco estudiantes, pues la mayoría de ellos residen en zonas montañosas o de difícil acceso. Además, los niños con necesidades educativas especiales reciben atención en todos los casos, sin excepciones.

Por todas estas razones, la imagen que acompaña este trabajo muestra el rostro de un niño cubano feliz. No sé su nombre, sólo que vive en algún asentamiento cercano al Macizo de Guamuhaya, ubicado en el centro de la geografía nacional. En Cuba se trabaja con la premisa de que nadie quede fuera del sistema, aunque vaya la vida en ello.

*Tomado del 5 Septiembre Digital

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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