Reforma sanitaria en EE.UU.: ¿se puede o no se quiere?

Reforma sanitaria en EE.UU.: ¿se puede o no se quiere?Más de 50 millones de personas en Estados Unidos carecen de seguro médico y buena parte del resto de sus 300 millones de habitantes necesita mucho dinero para pagar los servicios que sus pólizas no cubren y de lo cual se enteran cuando la vida los sorprende y los acerca a la muerte.

Desde hace muchos años  los norteamericanos ansían disponer de cobertura médica universal a cargo del Estado, como sucede en otras naciones desarrolladas. Pero esas ansias se ven frustradas gobierno tras gobierno.

Los residentes en la nación más poderosa del planeta no comprenden por qué marchan a la zaga, mientras la propaganda feroz les inculca que el Estado no debe inmiscuirse en los asuntos del comercio y las finanzas, salvo para ayudar a las grandes compañías cuando quiebran.

¿Se puede o no modificar el actual sistema de salud en la nación norteña?

¿No será que los privilegiados por la actual situación no quieren introducir variantes que les afecten sus altas ganancias?

Cuando accedió a la presidencia, Barack Obama situó entre sus principales prioridades la reforma del sistema de salud pública, y aspira a que su proyecto sea aprobado a finales de este año. Sin embargo, los legisladores no se ponen de acuerdo.

¿Cómo funciona el actual sistema de salud estadounidense? Los propios ciudadanos deben asegurarse la cobertura médica mediante un seguro pagado. Muchos la consiguen por intermedio de sus empleadores. En la mayoría de los casos, las cuotas que se pagan no cubren todos los riesgos y el enfermo ha de sufragar buena parte de los tratamientos.

Cuando se quedan sin trabajo pierden ese seguro. El índice oficial de desempleo se acerca hoy al 10 por ciento. ¿Da el gobierno de EE.UU. cobertura sanitaria a algún ciudadano?

Los estadounidense mayores de 65 años pueden acceder a un sistema de salud conocido como Medicare. Los padres con ingresos bajos, los niños, las mujeres embarazadas y las personas con ciertas discapacidades pueden alcanzar la cobertura sanitaria pública de Medicaid. Pero  ninguno de los dos cubre todas las necesidades.

El gobierno también  ofrece el Programa Estatal de Seguro de Salud Infantil, cobertura parcial a los hijos de familias de ingresos bajos, pero no tan bajos como para beneficiarse de Medicaid.

Los veteranos del ejército también tienen acceso a otro sistema el cual es financiado en parte por el gobierno. ¿Cuál es el problema del sistema estadounidense?

Los costos para los ciudadanos se han incrementado dramáticamente. Las primas de los seguros que proveen los empleadores han aumentado cuatro veces más rápido que los salarios, y son ahora el doble de caras que hace nueve años.

¿Cuáles son las consecuencias del aumento en los costos de la cobertura sanitaria?

El aumento de los costos individuales propicia que, cada vez más estadounidenses, sean incapaces de pagar el seguro de salud o cubrir los llamados  “deducibles”,  gastos no incluidos en sus pólizas o en los programas estatales.

Cuando alguien sin seguro o con cobertura inadecuada enferma, debe pagar los costos sanitarios de su propio bolsillo. Muchos deben elegir entre no recibir tratamiento o declararse en bancarrota, y sufrir las consecuencias obvias de sus decisiones.

La mitad de las bancarrotas de particulares en EE.UU. son en parte consecuencia de las astronómicas facturas médicas.

El aumento de los costos también hace que el gobierno gaste cada vez más dinero en los programas Medicare y Medicaid. Estos suelen ser objeto de fraudes continuos por compañías que pasan facturas por servicios que en realidad no brindaron.

Las diferentes modalidades de reformas tratadas por comisiones del Congreso intentan armonizar intereses diversos, pero siempre conservando privilegios para los grandes consorcios y compañías aseguradoras, no dispuestos a ceder en sus ganancias.

Los legisladores  saben que si aprueban leyes que perjudiquen a sus mecenas, perderán los aportes monetarios en futuras aspiraciones a ser reelegidos.

A fin de cuentas en el capitalismo la salud y las medicinas son simples mercancías y como tales deben responder a la ley de oferta y demanda.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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