Rubén, por siempre

Rubén, por siempreComo semilla en surco de fuego calificó Raúl Roa García al también inolvidable revolucionario e intelectual Rubén Martínez Villena, quien dejó de existir el 16 de enero de 1934, víctima de la tuberculosis y pocos días después de haber cumplido 35 años de edad.

Hasta el final de su vida, Rubén -nacido en Alquízar el 20 de diciembre de 1899- se entregó de lleno a la causa de la revolución, anteponiéndola a la literatura que, aunque breve, lo sitúa en un lugar de privilegio en Cuba en el pasado siglo XX.

A propósito escribió Villena para ripostar el comentario del intelectual Jorge Mañach: “Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo: me interesan tanto como a la mayor parte de nuestros escritores interesa la justicia social”.

Participante en la Protesta de los 13, la cual tuvo lugar en 1923, militó desde 1927 en el Partido Comunista de Cuba, fundado dos años antes por Carlos Baliño y Julio Antonio Mella. Junto a este último, laboró en la Universidad Popular José Marti y la Liga Antiimperialista de las Américas.

Casi moribundo, encabezó  la huelga general  que en agosto de 1933 condujo al derrocamiento de la tiranía de Gerardo Machado, al cual en su momento calificó como “asno con garras.”

La preocupación de los allegados acerca del deterioro de su salud, hizo que se sometiera a tratamiento médico, incluso en la Unión Soviética, a donde fue enviado y logró mejorar, pero siempre  violaba el consejo de los galenos de llevar la vida de manera reposada, como elemento esencial para combatir la enfermedad.

“No le fue dable caer, como lo anhelara, en la trinchera ni en la emboscada alevosa. Pero había caído en su cama, que era todo menos eso”, diría Roa en el prólogo a la primera edición, en 1936, del poemario La pupila insomne.

Esta obra y El anhelo inútil, ambas fueron musicalizadas por Silvio Rodríguez. El libro recoge otros poemas que igualmente constituyen joyas de la literatura cubana, tales como Insuficiencia de la escala y el iris, Defensa del miocardio inocente  y Canción del sainete póstumo.

Incluye el texto, además, El Cazador, Sinfonía urbana, El gigante, Mensaje Lírico Civil, El rescate de Sanguily, Mal tiempo, 19 de mayo.

Brillante fue también su prosa, reflejada en cuentos, críticas literarias, crónicas e incluso en el capitulo de una novela, así como en la investigación Cuba, factoría yanki.

Por su indoblegable espíritu y accionar militante y combatiente, inquebrantable fe en el futuro mejor y la sensibilidad de que dan prueba su quehacer literario y  obra revolucionaria, Rubén permanecerá por siempre en el corazón de los cubanos.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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