¿Sector de los servicios, o de los favores?

¿Sector de los servicios, o de los favores?

En Cuba desde casi más de un año se escucha mucho hablar de la protección al consumidor. En la radio, la televisión o los periódicos se ven debates, noticias y entrevistas acerca de este tema, pero a pesar de ellos la población se sigue quejando del mal trato que reciben en distintas entidades y empresas encargadas de prestarle servicios al pueblo.

De las dependientes de tiendas estatales, ya sean TRD o de Mercados Industriales, se ha hablado mucho; de aquellas que atienden más al teléfono móvil que a los clientes, o que dan malas respuestas a las preguntas de los potenciales clientes. Y quejarse en esas instituciones sigue siendo difícil, pues muchas veces todavía no están a la vista los Libros de Quejas y Sugerencias.

Y si hablamos de oficinas de trámites como la Vivienda, Pagos de Facturas Eléctricas o de Agua tendríamos todo un día. Allí pululan empleados que más que responder correctamente a los clientes mascullan palabras como si fueran perros ladrando. Pareciera que te están haciendo un favor, cuando en realidad su función laboral, por la que cobran un salario, es prestarle un servicio a la población, y no hacerle un favor.

En los establecimientos de Comercio y Gastronomía este reportero ha encontrado centros donde debes esperar más de una hora para ordenar una pizza y espaguetis, que llegan varios minutos después, fríos o fuera de las normas de gramaje, pero ¿a quién quejarse? ¿Dónde está el Libro de Quejas o los nombres del Administrador o el Consejo de Dirección de ese centro para preguntarle los motivos de la demora o el bajo peso de los alimentos?

En el sector de transporte es similar. Pagas un pasaje de Ómnibus Nacionales que supuestamente te garantiza llegar a una hora determinada, con una música acorde y con una temperatura agradable. Pero la mayoría de las veces te enfrentas a lo contrario: música escandalosa y ofensiva, llegadas y salidas tardes y aglomeraciones de pasajeros “extras” en el pasillo, algo prohibido en este tipo de transporte. Y ¿a quién reclamarle, al chofer? No es posible porque esa música la escogió él mismo y los pasajeros extras ya abonaron su cuota a su bolsillo. O como me respondió una trabajadora de esa empresa: “Si se extravió tu equipaje no es responsabilidad de nosotros, sino de la otra terminal”, como si la empresa no fuera una sola, y yo no estuviera en todo mi derecho de reclamarle porqué mi equipaje fue mal etiquetado y fue a parar a otra provincia.

En fin, debido a todos esos problemas en el sector de los servicios a la población, y la impunidad con la que muchas veces se trata mal al pueblo consumidor, es que los cubanos ya casi se han acostumbrado a que los traten mal, a ir a las tiendas y preguntar “bajito” por el precio de los productos, para que las dependientas “te hagan el favor” de responderte cuando puedan.

Por eso espero con ansias la aparición de esa Ley de Protección al Consumidor, que permita no solo reclamarle, sino exigirles, a los encargados de prestarle esos servicios a la población por un buen trato y una correcta transacción comercial entre un empleado y un cliente.

Por supuesto, no he hablado nada de los comercios administrados por personas naturales (Trabajadores por Cuenta Propia) porque eso es harina de otro costal, donde se llega de extremo a extremo.

Sobre la Protección al Consumidor

El 3 de junio de 2018 entró en vigor la Resolución No.54 del 2018 del Mincin, referida a las indicaciones para la organización y ejecución de la protección al consumidor en el sistema de comercio interno.

La norma está dirigida a las personas naturales y jurídicas que realizan actividades de comercio relacionadas con la venta de mercancías, servicios técnicos y personales, así como gastronomía y alojamiento.

Además, establece los deberes y derechos de los clientes, y las obligaciones de los proveedores de bienes y servicios, ya sean del sector estatal o de los nuevos modelos de gestión. La Resolución constituye un paso previo a la futura Ley de Protección al Consumidor.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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