Serie Nacional de Béisbol: Lo que el viento no se llevó

Serie Nacional de Béisbol: Lo que el viento no se llevóAunque hace más de una semana concluyeron las acciones de la 48 Serie Nacional de Béisbol, todavía en toda la Isla resuenan los ecos del Play Off final y llegado el momento del recuento del clásico, destacan algunos elementos, válidos de análisis.

Uno es que se demostró, esta vez con ejemplos más que fehacientes, que si no el 75 por ciento como afirman varios especialistas, si en gran medida el pitcheo se hace determinante en el juego de pelota.

Así lo demostraron con creces los lanzadores de La Habana, capaces de maniatar a los aguerridos villaclareños de principio a fin. Ni uno sólo de sus abridores se presentó mal, y aunque a sus cerradores de lujo se les complicaron las cosas frente a un rival que pocas veces se dio por vencido, ahí apareció Jonder Martínez para calmar las cosas.

Los Vaqueros son hoy muestra de cuánto se puede hacer en materia de pitcheo. Para nada este resultado es obra de la casualidad. Se trata de años de labor, desde la base, con talentos buscados y encontrados. Miguel Alfredo González es fruto de ello, y a nadie asombraría verlo con el traje de las cuatro gloriosas letras.

Es cierto que, como algunos de sus jugadores afirmaron, no sólo con serpentineros se gana un campeonato. Pero aun cuando todos aportaron al título, es incuestionable que en el montículo habanero descansa la mayor fortaleza del conjunto.

Otra nota llamativa es la de los dividendos que rindió la Liga de Desarrollo, certamen poco reconocido por muchos. Varios conjuntos se vieron precisados a echar garra a sus noveles jugadores, y más de uno vio con satisfacción el resultado. Si alguien lo duda, que le pregunte a Eduardo Martín, director que le debe un mundo a la Liga y sus muchachos.

Y no podemos obviar un aparte con el arbitraje, ese componente que por momentos se lleva todo el protagonismo de un choque. En la actualidad se redoblan esfuerzos por levantar el techo de nuestro béisbol, debido a la calidad indiscutible de los rivales en las más importantes citas universales. Es cierto que se hace tradicional un desmedido combate contra los árbitros, que son seres humanos, pero realmente son ellos los que deciden encarara esa profesión y tienen la responsabilidad de impartir justicia cada día de la mejor manera posible. Puede haber equivocaciones, pero no tantas como las vistas en esta postemporada, al menos no en una pelota que se jacta de codearse con las mejores del mundo.

Para unos, la 48 Serie Nacional resultó el anhelado despertar, el progreso, retorno o la recogida de frutos. Ahí están La Habana, Isla de la Juventud, Holguín y Matanzas por citar cuatro ejemplos. Para otros significó el descalabro, a la sazón de Industriales y Las Tunas. Y para unos terceros lo mismo de lo mismo, desgraciadamente en ese apartado ubicamos a los Elefantes, mal acostumbrados ya a las posiciones de retaguardia.

La recién concluida temporada mostró que cuando se quiere, se puede. Sin muchos nombres, pero con jugadores talentosos que lo dieron todo en el terreno de juego en defensa de sus franelas. Ojalá el ejemplo de villaclareños y habaneros sirva de acicate al resto, para que la 49 supere en emociones y calidad a la cita que hace poco más de una semana cerró sus telones imaginarios.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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