La temporada ciclónica continúa vigente y la poda de árboles un ejercicio apremiante

La temporada ciclónica continúa vigente y la poda de árboles un ejercicio apremiante

Vivimos en una Isla que por su posición geográfica corre el peligro de recibir, casi todos los años, los embates de algún fenómeno atmosférico desarrollado en el océano Atlántico. Es por esta razón que poseemos una extensa experiencia en la prevención durante la temporada ciclónica.

Somos una Isla en el Mar Caribe con retos económicos de todo tipo, y aun así poseemos una mejor preparación que nuestros vecinos estadounidenses, gran potencia que pierde numerosas vidas humanas tras el paso de un ciclón, mientras Cuba mantiene a salvo a sus más de 11 millones de habitantes.

Somos como un ejército que se entrena constantemente en el Ejercicio Meteoro: un programa de adiestramiento donde se activan las medidas de contención de peligros, evacuación de personas, bienes y recursos económicos, etc…

Sin embargo, aún queda por ganar en las labores de prevención directa como la poda de árboles que pudieran ser peligrosos en el paso de un huracán, y ocasionar la caída de postes, tendidos eléctricos, telefónicos o transformadores.

Es necesario volver a recordar las diversas escenas que vivimos luego de Irma y como este evento meteorológico usó como arma destructora cientos y cientos de árboles, que de haberse podado con anterioridad de seguro no hubiésemos sufrido tantos daños.

La poda de los árboles en temporada ciclónica

Los árboles se podan por seguridad, salud y estética. Elevar y reducir la copa de un árbol permite la libre circulación de las personas y de vehículos, pero también posibilita el desarrollo de la planta desde el tronco, y detiene su crecimiento desmedido para mantener un tamaño uniforme.

Tales medidas deben tenerse en cuenta en la actual temporada ciclónica que continúa hasta el 30 de noviembre, es decir quedan casi dos meses para continuar con dichas labores y no cejar en este empeño.

Resulta necesario incrementar la poda de los árboles localizados en calles, avenidas y carreteras que siempre pueden entrar en conflicto con el cableado de la empresa eléctrica y de comunicaciones.

Aunque hay que destacar que en ocasiones no se cuenta con el personal calificado ni con las herramientas ideales, por parte de las direcciones de Comunales, y se realiza una poda inadecuada lo que debilita la estructura morfológica de la planta, aspecto a tener en cuenta.

A partir de ahora los gobiernos en cada territorio de la Isla deben plantar especies adecuadas al lugar donde serán ubicadas y en función del cableado.

Por ejemplo, un árbol de ramas protuberantes, altura excesiva y raíces extensas no puede plantarse en una avenida por la que circulan cientos de vehículos y peatones, cuyo error podemos ver en disímiles provincias.

Por tanto, no debemos disminuir en la acción de podar los árboles por la importancia que supone. No se puede esperar a la temporada ciclónica para el corte de árboles secos y enfermos propensos a ser derribados por ciclones, este ha de ser un accionar constante con el objetivo de que se produzca la menor cantidad de accidentes de esa naturaleza.

Ya lo decía Fidel en 1967 tras ganar experiencia con el paso del huracán Flora por las provincias orientales: Cada uno de estos fenómenos deja una lección…debemos estar preparados cada vez más y cada año…contra esos fenómenos naturales”.

Sin dudas, somos una pequeña Isla que se une siempre contra la catástrofe.

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El autor

Claudia Martínez Bueno

Licenciada en Periodismo. Periodista y Editora Web en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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