Teresa, una Anita que hace historia

Teresa, una Anita que hace historia

La escuela Ana Betancourt fue una iniciativa que creó el Comandante en Jefe Fidel Castro para vincular a las jóvenes campesinas y que se desarrollaran aprendiendo corte y costura.

Cumanayagua tiene el orgullo de contar con una mujer, una Anita que aún hoy hace historia. Varios son los años que han pasado pero la mente de Claudia Teresa Cabrera Ramírez continúa intacta, sus recuerdos la llevan a vivir momentos de su estadía por dicha  escuela.

“En cada bohío de las zonas rurales se situaban siete milicianos y en mi caso había una escuadra. Ellos hablaron con mi padre para que me dejara ir a La Habana y el dijo rotundamente que no. Afortunadamente, un miliciano que se hizo amigo mío, fue quien finalmente convenció a mi padre, para que me dejara estudiar, nos concentraron en Cienfuegos y de ahí nos llevaron para el Hotel Habana Libre y cuando se produce la invasión a Playa Girón, Fidel dejó la orientación de que nos trasladaran para Tarará, para salvaguardar nuestras vidas y ahí continuamos las clases de corte y costura”.

Así rememora esta mujer que tuvo como su mayor regocijo tener frente a ella al Comandante en Jefe, un recuerdo imperecedero que atesora con orgullo.

“Nosotras cuando salimos para La Habana tuvimos el privilegio que nuestro comandante promocionó la posibilidad de que todas las Anitas de aquel lugar rural fuéramos a las escuelas, fue Fidel quien en mi asentamiento hizo la labor de orientación. ¡Qué orgullo para las muchachas, que hoy veteranas, tuvimos esa oportunidad, fue atípico ese acontecimiento! ”

Sus modestos conocimientos, adquiridos en la escuela, los transmitió con mucho amor

“Tenía grabada la orientación de Fidel y de Vilma, de que cuando regresáramos a nuestros lugares de residencia impartiéramos clases de corte y costura a las campesinas que por una causa u otra no tuvieron la oportunidad de asistir y que nos incorporáramos a las organizaciones de base y que ocupáramos cargos como una fuerza más de la Revolución”

Teresita, como la conocen cariñosamente, se destacó a lo largo de su vida como dirigente de base. Para ella servir a la Revolución y a la organización femenina ha sido durante toda su existencia su pasión más grande, esa que le ha permitido el reconocimiento del pueblo.

“La federación está viviendo un momento de sentido histórico que a veces lo confundimos. Sí, son otros tiempos, pero son tiempos difíciles, donde la federación tiene que hacerse sentir, donde la federación tiene que ver a sus dirigentes municipales en la base, con la juventud hay que trabajar. Sí, otros tiempos, pero otros tiempos que tienen que ser más enérgicos, más vivos, más entusiastas, porque esa es la forma que tenemos de salvar la Revolución”

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El autor

Laisy Pérez Rodríguez

Periodista Radio Cumanayagua, Cienfuegos

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