Una bandera para Cienfuegos

Una bandera para Cienfuegos El 5 de septiembre de 1957 se produjo el levantamiento de la guarnición de la Marina de Guerra de la ciudad de Cienfuegos y de combatientes del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, contra la dictadura de Batista.

La noticia llego a la capital, y el país entero se estremeció ante tal hazaña. Algo había que hacer para apoyar tal acción.

Manolo Rifat Cruz, Gustavo Robreño Dolz y yo estábamos muy vinculados a las acciones de propaganda del M. R. 26 de Julio y de la Federación Estudiantil Universitaria.  Los tres trabajábamos en el Canal 2 de televisión Tele-Mundo, en 23 y P, La Rampa.

En esos anos de lucha clandestina, además de distribuir folletos, panfletos y otros impresos contra la dictadura batistiana, se colocaban banderas del 26 en postes, tendidos eléctricos y telefónicos, etc. para demostrar que los combatientes de la capital estábamos presentes en nuestro frente pese a la criminal represión que podía caer sobre nosotros.

Así, como apoyo y en solidaridad con las acciones de Cienfuegos, pensamos primero en un gran cartel y situarlo en un lugar céntrico de La Habana. La propuesta no prospero mucho, hasta que decidimos buscar una bandera del 26 de Julio bastante grande y ponerla en un edificio alto y céntrico.

La idea no estaba completa cuando Robreño estableció contacto con una familia llamada Oduardo que residía en calle 25 esquina a A en el Vedado. Era una familia de la llamada clase media, con determinada solvencia, y al parecer las mujeres que allí residían se dedicaban al negocio de la costura.

Se confecciono la bandera lo más grande que se pudo, midiendo esta unos tres metros de ancho por cinco de largo.  En el centro, entre el rojo y el negro, un 26 dentro de un circulo de fondo blanco.

Con tanto apuro se hizo, que al colocar el círculo con el 26, la parte negra quedo hacia arriba.

Todo esto sucede un día después del levantamiento popular en la Perla del Sur.  Al segundo día Robreño traslado la bandera hasta los estudios deTele-Mundo en 23 y P.  Fue entonces que sugerí, teniendo en cuenta la idea original del cartel en una calle céntrica, ponerle una alegoría que la relacionara con la acción de Cienfuegos.

Surgieron  varios textos:  VIVA CIENFUEGOS, VIVA EL 26 DE CIENFUEGOS, VIVA CUBA LIBRE, VIVAN LOS MARINOS, etc.; y así llegamos a escoger:  VIVA LA MARINA DE CIENFUEGOS.

No todos los trabajadores de Tele-Mundo estaban comprometidos en la clandestinidad, pero conocían de nuestras actividades y nos apoyaban, al igual que la mayoría del pueblo en general, en las acciones contra la dictadura.

Llevamos la bandera al Departamento de Escenografia, en donde trabajaba como pintor Juan Suárez, un hombre mayor (nosotros no pasábamos de 20 anos) que le llamaban Juanillo.  Sabíamos como pensaba y se podía confiar en el.  Sin titubear, ni preguntar nos dijo muy brevemente:  “Déjenmela aquí y yo les hago el trabajo por la noche.  Vengan a buscarla pasado mañana que la pintura ya estará seca”.

Yo vivía con mi madre y mi hermana en el apartamento 11-B del  FOCSA, hoy Edificio “Piti Fajardo”, el cual por esa fecha no estaba completamente habitado.  Decidí que por ser este entonces el edificio mas famoso de la capital, era allí donde debíamos poner la bandera lo mas alto posible y mirando hacia la zona mas amplia del Vedado, o sea por la calle M.

Pese a la preocupación de Rifat y Robreño algún vecino podía reconocerme, yo les convencí que el FOCSA  era el mas alto y apropiado para la acción que queríamos realizar en apoyo a los combatientes de Cienfuegos.

Luego de recoger la bandera, en cuya parte negra con letras en blanco se leía, todo en mayúscula, VIVA LA MARINA DE CIENFUEGOS, fuimos hacia el edificio.  La entrada al mismo era muy complicada si no vivías allí, pero como Rifat y Robreño acostumbraban ir a mi casa: solo basto con darle al portero las buenas tardes y  subir al 11-B, en donde afortunadamente no se encontraban ni mi madre, ni mi hermana.  La empleada domestica o como se le llamaba entonces, sirvienta, criada, ya se había marchado.  Eran pasadas las cuatro de la tarde.

El FOCSA  contaba con cuatro ascensores por la entrada principal para uso de los residentes, los que funcionaban sin ascensoristas, por lo que se podían mantener parados en el piso que uno quisiera si tenias necesidad de hacerlo.

Salimos del apartamento y esperamos uno de los ascensores que viniera vacío.  Subimos hasta el nivel 28, paramos el ascensor, y en una de las ventanas de persianas de cristal del pasillo que da hacia la calle M, amaramos la bandera.

Realmente, la ventana era mas estrecha que el ancho de la bandera; pero el aire que bate a esa altura nos ayudo y la misma, que pesaba bastante, hizo un globo, como una vela y se abrió completamente hacia abajo pudiéndose ver su mensaje.

Como teníamos parado el ascensor, y todo fue muy rápido, pudimos bajar sin problemas.  Yo me quede en mi piso y Rifat con Robreño salieron del edificio sin novedad pues todavía, al parecer, nadie se había percatado de la existencia de dicho emblema en la fachada del mismo.

Me contaron después que las personas comenzaron a señalar hacia arriba y mirar desde la calle M y desde 17.

Al llegar la policía, procedente de la Octava Estación, que estaba a pocas cuadras del FOCSA; esta no se atrevió de inmediato a subir, pues como la bandera estaba en un lugar de fácil acceso, pensaron que se trataba de una trampa.

Entre colocar la bandera, la llegada de la policía, y el temor de esta a subir para quitarla, transcurrió aproximadamente una hora.

Yo, por supuesto, en lo que quedaba de día no salí de mi casa.  A la mañana siguiente los amigos y vecinos me contaban lo que había pasado y hasta inventaron que “un grupo comando del 26 de Julio había ejecutado una acción relámpago en el edificio, y que la policía estaba vigilando las entradas del inmueble”.  Escuchaba con atención estas narraciones, a las que contestaba: “Contra, lo que me perdí”.

En aquel momento yo no supe del destino de la bandera y tanto Rifat como Robreño y yo continuamos en nuestras actividades clandestinas.  Así, el 14 de noviembre del propio ano 57 la policía ocupa una planta clandestina en mi casa, lo que motiva, luego de escapar del cerco policíaco, mi salida hacia el exilio en .

Al regresar a Cuba procedente de New York, el 2 de enero de l959, vi la bandera colocada en lo alto de la torre del FOCSA mirando hacia la esquina de 19 y N.  Al preguntar, los obreros del edificio me contaron que en la confusión y el nerviosismo de la policía, esta mando a empleados del edificio para quitar la bandera.  Le entregaron otra bandera del 26 que había sido colocada con anterioridad, y en el apuro de irse, pues ya se había aglomerado bastante público alrededor del edificio esperando que sucedería, tiraron esta otra bandera en el maletero de una de las perseguidoras y se marcharon, dejando apostados a algunos policías de infantería.

El entonces administrador del FOCSA dijo que me devolvería la bandera después que Fidel entrara a La Habana.

Así fue, y la conserve en mi casa hasta que, estando en misión diplomática en Noruega, en 1964, me entere que se estaba organizando el Museo de la Revolución y estaban solicitando donaciones de los combatientes.

Le envié una carta a mi madre con instrucciones para que entregara la bandera a la Sección de Historia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En la actualidad, la bandera, considerada pieza histórica, se encuentra en el Museo de la Revolución según consta en el acta numero 25 del 5 de septiembre de 1977.

Los protagonistas

Manolo Rifat Cruz – Combatiente clandestinidad.  Llego a ser uno de los mejores directores de programas musicales de la televisión. Fallecido.

Gustavo Robreño Dolz – Combatiente clandestinidad.  Durante varios años fue sub-director del periódico Granma.  Actualmente trabaja en el Centro de Estudios Martianos.

Pedro P. Roque Amorós – Combatiente clandestinidad. Combatiente LCB. Internacionalista. Diplomático. Especialista Eventos MICONS. Actualmente jubilado, miembro de la UPEC y de la ACRC. Miembro (honorífico) de la Unión de Cienfuegueros Residentes en La Habana. Lic. en Historia General.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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