Una reflexión sobre la caída en combate del Apóstol cubano hace 114 años

Una reflexión sobre la caída en combate del Apóstol cubano hace 114 añosPara muchos, cubanos o no, nunca debió ir a la guerra. A lo largo de la historia nacional desde su caída en Dos Ríos, hace 114 años, investigadores, estudiosos, intelectuales han dedicado páginas al tema.

Uno de los más respetados, el Doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Nacional Martiano, descarta en varios de sus artículos esa idea de la “inmolación martiana” que llevara al poeta nicaragüense Rubén Darío a afirmar: “Maestro, qué has hecho”.

“El más grande pensador americano y que llevaba en su espíritu la una alta ética humanística, fue un hombre de acción”, afirma Hart. El Delegado del Partido Revolucionario Cubano en el exilio, tenía poderosas razones para hacerse a la manigua y poner su vida en el centro del peligro.

Por todos es sabido que aquel genio político y literario bajo de estatura, delgado y de delicada salud, estaba lejos de ser el ideal de un guerrero, pero era portador de un honor y una entrega inconmensurables: “Había promovido y organizado una guerra y se sintió en el deber de serlo”, asegura el entendido, también presidente de la Solidad Cultural “José Martí”.

 “Hacer es la mejor manera de decir”, afirmaba el credo martiano. Y aquel año de 1895, una vez  iniciada la guerra de independencia, fue consecuente con su doctrina.

En su defensa aporta uno de los más avezados, estudiosos de la vida y la obra del Apóstol: “No se trata de que Martí, como han dicho o sugerido algunos, tuviese una vocación suicida. No es que buscase constantemente la muerte. El valor de su decisión heroica está en que ella constituía una exigencia de la tarea política y revolucionaria que se había planteado.”

Irse a los enfrentamientos no fue sino demostración de valor, también necesidad del gran inspirador de la guerra por la libertad de la isla que debía predicar con el ejemplo.

Era ésa la visión de quien  fue capaz de analizar y entender la realidad social e histórica  y proponer soluciones para América Latina y el mundo muy adelantadas a su tiempo. Para lograrlo fundó el Partido Revolucionario Cubano, organizó la contienda contra y previó la garra feroz del naciente imperialismo de los   Estados Unidos.

Sin dudas, “Martí en 1895, era la vida más preciosa para su país y su causa.” “En Dos Ríos, pues, el 19 de mayo de 1895, -expresa Hart Dávalos-sobrevino una de las tragedias más costosas de cuantas ha sufrido el pueblo cubano en toda sus historia.”

Pero fueron superiores las razones para que Martí regresara a los campos de su Cuba junto a los mambises. Desde las notas de su diario de campaña, es posible revivir los últimos días de este hombre, vivir las carencias de la campaña, y a pesar de ello,  observar junto a él  las maravillas de la naturaleza cubana, escuchar  el sonido de los ríos, el susurro de las hojas de su querida tiera, analizar, pensar, creer… entender la mente más brillante de la Revolución, sentir la autoridad política y moral, el prestigio del “delegado” entres sus subordinados –sus iguales en la caballería-, al combatir en Dos Ríos por las ideas que les había inculcado y por las que ofrendó su vida de apenas 42 años.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *