Una verdad víctima de la censura

En el Colegio San Lorenzo fueron mazacrados muchos de los participantes en las acciones armadasA 52 años del levantamiento popular armado ocurrido el cinco de septiembre de 1957 en Cienfuegos, la historia parece rememorar en cada hazaña del pueblo aquel asomo de valor y rebeldía.  Todavía permanecen latentes en esta ciudad los recuerdos del día en que marinos y civiles tomaron importantes plazas militares como la Base Naval de Cayo Loco, y las estaciones de la Policía Marítima y la Nacional.

Al respecto el historiador Orlando García expresó que no se trataba de un simple intento;  pues desde meses anteriores el Movimiento 26 de Julio gestaba un plan de acción, el cual incluía asaltos en varias provincias del país con el fin de acabar con la tiranía de Fulgencio Batista.

Sin embargo, la falta de coordinación hizo que solo los cienfuegueros se lanzaran al combate.  Bajo la dirección de Julio Camacho Aguilera y el día cinco de septiembre comenzó en la localidad sureña con  un amanecer de Revolución.

Durante más de 24 horas los revolucionarios lograron mantener el poder, la asonada era casi una victoria en manos del pueblo; pero los refuerzos del enemigo fueron superiores y la resistencia sucumbió ante la táctica gubernamental que combinó el cerco y asedio con un intenso bombardeo y ametrallamiento aéreo en todos los barrios. También lograron masacrar a los últimos combatientes apostados en el colegio San Lorenzo.

Luchando por la independencia murieron en combate una veintena de marinos y 11 integrantes del Movimiento 26 de julio, entre otros. Pero la verdad fue demasiado contundente para ser reflejada en la prensa de la época, sometida a la mayor censura.

Mientras ese levantamiento popular significó una ruptura del aparente sosiego de la dictadura de Fulgencio Batista, los periódicos del momento se mantuvieron al margen, de acuerdo a los intereses políticos y económicos que los respaldaban.

Por solo citar algunos medios, el Diario de La Marina , Prensa Libre y La Correspondencia , abordaron temas muy generales, casi siempre basados en declaraciones oficiales. El uso abundante de estas reflejó el desinterés por mostrar la realidad.

Según un estudio del investigador Andrés García Suárez aunque los periódicos intentaron  suplir en alguna medida las carencias informativas con materiales sensacionalistas, la prensa nacional no tuvo cobertura propia sobre el levantamiento.

“El gobierno estadounidense asignó al coronel  de la CIA y presidente de la Asociación Interamericana de Prensa, Máximo Jules Dubois, para que dirigiera los despachos de prensa emitidos desde Cienfuegos al mundo. Los primeros cables fueron trasmitidos por la UPI y la AP. Luego el Miami Herald, The New York Times y la NBC de New York se hicieron voceros del hecho”, explicó García Suárez.

Al analizar algunos ejemplares de los diarios nacionales puede comprobarse que los datos fueron manipulados, trasmitiendo al lector una verdad a medias. En ningún trabajo se reconoció la ruptura marino-militar, por el contrario, se resaltó la supuesta eficiencia y unidad interna del Ejército. Los militares se convirtieron en héroes y los insurgentes fueron culpados por las muertes de civiles.

Solo el periódico El Comercio logró burlar al censor con la salida de un número especial dedicado casi íntegramente a los acontecimientos. Investigaciones posteriores corroboran la veracidad de la historia contada por estos periodistas, quienes derrocharon osadía y sagacidad.

La mordaza impuesta a la prensa impidió que el país conociera los sucesos en toda su magnitud, y aunque el levantamiento no alcanzó las metas previstas, Cienfuegos se erigió en la historia como ejemplo de la unidad popular durante la lucha por la libertad y la justicia social.

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El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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