Y tú que has hecho por el Medio Ambiente?

Y tú que has hecho por el Medio Ambiente?Cuando escuché el sugerente lema escogido para la campaña cubana de divulgación de este 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente: “El clima cambia, y tú?”, no pude menos que recordar la famosa melodía que popularizara en su tiempo  el trovador cienfueguero Eusebio Delfín:

“En el tronco de un árbol una niña,

grabó su nombre henchida de placer.

Y el árbol conmovido allá en su seno…

A la niña una flor dejó caer.

Yo soy el árbol, conmovido y triste,

Tú eres la niña que mi tronco hirió…

yo guardo siempre tu querido nombre…

y tú qué has hecho… de mi pobre flor?”

Por supuesto que a mediados del pasado siglo, cuando alcanzaran renombre la pieza y su autor e intérprete, reconocido además por introducir variaciones al acompañamiento con guitarra,  nadie imputó el daño contra la ecología que entraña la composición; a ningún crítico molestó la “nada ecológica” metáfora de la herida de amor; ningún naturalista se ofendió por algo que  poco más de medio siglo después resulta una repudiada agresión al medio ambiente.

Claro que entonces no se hablaba en esos términos de su cuidado, ni del desesperado “grito” de la naturaleza, porque  entonces  era tal vez el poético  árbol herido de Delfín, sólo eso: el resultado de algunos caprichos de amor.

La “lectura” del tema, décadas más tarde, hubiera sido totalmente diferente, y no se trata de que los que le sucedimos en el tiempo seamos  “tan literales “  y poco románticos… es sencillamente que hay menos árboles.

Pero de lo que se trata no es de “hacer leña del árbol caído” con  la obra más célebre del que forma parte indiscutible  del panteón de la música cubana.

Me motiva, eso sí, el título, (por cierto menos conocido, porque la canción se popularizó bajo el rubro “en el tronco de un árbol…”) y que a propósito de esos indispensables pulmones del planeta pudiera conducirnos ahora a reflexionar sobre su pérdida  y otros males como la contaminación de ríos y mares, la ruptura de la capa de ozono y el calentamiento global asociado, causas del llamado “cambio climático” que hubiera podido evitarse de, a tiempo,  haber hecho algo.

Desarrollo a toda costa y costo del capitalismo, depauperación de los ya pobres países del sur, consumo desmedido de combustibles fósiles y otras fuentes de energía no renovables, “agotamiento” de las tierras, “suciedad” del aire, es el saldo por no haber hecho lo suficiente antes de poner a nuestro Planeta en franco “remate”.

Ahora, al tema se le dedican páginas… volúmenes… horas, en la prensa…años en los laboratorios de la comunidad científica internacional, en un intento desesperado por frenar el Apocalipsis.

Tal vez si la canción del afamado intérprete hubiera tenido a mediados del siglo veinte esta connotación, y el mundo se hubiera hecho la pregunta y respondido en consecuencia con acciones a favor de ése y miles de árboles, de ríos, mares, ciudades, recursos naturales, hoy no estaríamos preguntándonos nuevamente, o mejor, no estaríamos  en peligro de extinguirnos como especie.

En ese momento, ya no valen romanticismos, y la cosa no es con guitarra como en la vieja trova de Eusebio Delfín, sino a ritmo de tambores, ni se trata del simple tronco de un árbol herido.

Es esa Tierra quien clama por salvarse y para ello necesita un poco de todos sus hijos, de que cambien sus actitudes, antes de que llegue el estertor final y tengan sin remedio que preguntarse: ¿Y yo qué he hecho?.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *