Agua para producir, no para pasar de largo

Agua para producir, no para pasar de largo

Un sistema hidráulico en extremo precario, que solo contaba con 13 pequeños embalses en toda la Isla, encontró la Revolución en 1959. A partir de la visión de Fidel tomó cuerpo una voluntad hidráulica dirigida a optimizar el aprovechamiento del agua en función del abastecimiento a la población, la agricultura y la industria, y que ayudara a atenuar el impacto de las inundaciones por intensas lluvias.

Sin considerar las nuevas obras de los trasvases en ejecución, en Cuba existen hoy 239 presas, con una capacidad de embalse de más de 8 700 millones de metros cúbicos.

La nación dispone, además, de 788,4 kilómetros de canales magistrales y 16 grandes estaciones de bombeo, administradas por el INRH. A esa infraestructura se agregan 805 micropresas, capaces de acumular una cifra superior a los 600 millones de metros cúbicos y más de 25 000 kilómetros de canales de riego y drenaje, estos últimos del patrimonio del Ministerio de la Agricultura y del Grupo empresarial Azcuba, organismos que administran, también, más de 35 000 estaciones de bombeo.

El trasvase Paso BonitoCruces, en la provincia de Cienfuegos, es uno de esos frutos de la voluntad hidráulica del líder histórico de la Revolución, quien lo concibió durante la década de los 70 del pasado siglo, con el objetivo de encauzar las aguas que escurren del Escambray cienfueguero hacia la planicie de Cruces, e impulsar el frente agrícola-cañero.

El enclave se articula en la unión de tres presas –Hanabanilla, Paso Bonito y Avilés– mediante un túnel y canales magistrales que terminan en el embalse regulador Anaya.

El preciado reservorio artificial, que corre a lo largo de 73,63 kilómetros por los municipios de Cumanayagua, Cruces, Palmira, Lajas y Rodas, representa la mayor fortaleza de la que dispone el sistema de la Agricultura en la provincia, que ya impacta de forma directa en unas 70 formas productivas.

Cultivos en la tierra y en el agua

Aylis Pérez Rodríguez, directora provincial de la Empresa de Proyectos de la Agricultura, afirma que «ya existen 5 000 hectáreas asociadas con la explotación del trasvase, 3 500 con cultivos varios». Destaca que 111 hectáreas disponen de financiamiento para instalar sistemas de riego, por ejemplo, para las áreas de café en la zona llana de Cumanayagua (riego por goteo), o para el polo productivo de Maleza, en Cruces (con enrolladores y por gravedad).

A las mil hectáreas de cultivos varios en Maleza suman otras 1 100 del polo agropecuario Cítricos Arimao, beneficiado por el reservorio artificial del cual, hasta el momento, consumen 49 millones de metros cúbicos anuales, según Amado Hernández Hernández, director de la Empresa Provincial de Aprovechamiento Hidráulico.

Yoan Alonso Sarduy, delegado provincial de la Agricultura, precisó que en el polo agropecuario Los Cocos, de Palmira (bastión de 258 hectáreas) «existe una estación de bombeo que transfiere el agua a través de tuberías y canaletas y luego la repartimos; ya sea por aniego o mediante enrolladores».

Larry Jesús Torres Chávez, director general de la Empresa Pesquera de Cienfuegos, explicó que su entidad tiene en el trasvase una fuente de desarrollo, toda vez que a sus centros de cría llega el agua por gravedad desde allí.

En el Centro Alguar, de Palmira, hay condiciones para crecer en dos millones de alevines y llegar a 19 millones en la provincia, lo que superaría la demanda del territorio. En la granja de Cumanayagua, dedicada a la cría intensiva de clarias, producen 260 toneladas anuales, y alcanzarán 300 al cabo de una inversión.

Otra granja en ejecución en San Fernando de Camarones, Palmira, aportará también 300 toneladas del pescado.

Gratas noticias siempre resultan las que hablan de incrementos productivos de alimentos a costa de aprovechar mejor los recursos naturales servidos al pie del campo, gracias a una infraestructura concebida para eso.

Sin embargo, a juzgar por las urgencias de estos tiempos, en los que solo enriquecerá la mesa familiar lo que seamos capaces de sacarle al surco, es una deuda muy grande con la óptima eficiencia –y con la idea visionaria de aquel que soñó el trasvase– si caemos en la cuenta de que todo lo avanzado apenas aprovecha el 30 % del potencial que ofrece disponer de tal sistema.

Si corre el agua a campo traviesa, no puede haber tierra baldía en sus costados. Hacerla producir es cosa del presente, si no el futuro se nos va con la corriente.

Por: Julio Martínez Molina / Diario Granma

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