Cuba, una potencia en la industria biotecnológica

Cuba, una potencia en la industria biotecnológica

Luego de 1959 y con ideas de Fidel Castro, líder histórico de la revolución cubana se fomenta en Cuba la industria biotecnológica, porque el futuro del país tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia.

Casi cuatro décadas de esfuerzo han engrosado la cartera de productos biotecnológicos cubanos, únicos de su tipo en el mundo como el Heberprot-P, la vacuna CIMAvax-EGF, así como la creación de terapias para el tratamiento de enfermedades del sistema nervioso central, el cáncer, la Hepatitis B o la meningoencefalitis.

El desarrollo oportuno de medicamentos y vacunas junto a su demostrada eficiencia han convertido a nuestro país en una potencia mundial pese a las constantes restricciones que vive la isla.

Instituciones como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el Centro de Inmunología Molecular (CIM), el Centro de Inmunoensayo (CIE), y el Centro de Neurociencias (CNeuro), pertenecientes al grupo empresarial BioCubafarma se han convertido en referentes internacionales.

El país acumula 700 registros sanitarios de diferentes productos médicos y exporta a 53 países, desde hace décadas.

Con la aparición de la covid 19, la experiencia cubana con el interferón ALFA 2B demostró efectividad en el tratamiento del virus y ahora, el trabajo con los candidatos vacunales avanza de forma satisfactoria y con una rapidez que ubicaría a Cuba en el primer país latinoamericano en producir su propia vacuna contra el coronavirus.

Sin embargo, el costo de los insumos necesarios para la fabricación de los candidatos vacunales se incrementa debido a que son adquiridos por terceros países. Mientras que los proveedores habituales se niegan a suministrar productos por temor a las represalias contra sus compañías a causa del bloqueo económico y financiero.

Cada año se interrumpe la investigación, la fabricación y la comercialización de los medicamentos ante las restricciones y resulta escaso el intercambio académico y científico con profesionales estadounidenses, que tanto hubieran aportado en la batalla contra la covid.

La biotecnología cubana se distingue por la integración y cooperación y por la calidad de sus científicos, quienes con el bloqueo a cuestas imponen la creatividad para impulsar el desarrollo social y económico del país.

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