El oportunismo de quienes nos quieren ¿bien?

Respuesta a ciertos personajes preocupados por la “situación” en Cuba.

Estuve consciente de la repercusión que tendría en las redes sociales -más bien entre los habituales que nos atacan desde internet- la explicación del Coordinador de programas y proyectos del Gobierno Provincial en Cienfuegos, Osvaldo Surí, relacionada con la venta y adquisición de carne de cerdo en el territorio y, aun así, fui de los que pedí la publicación inmediata de su intervención en reunión para organizar los festejos por el fin de año.

Aclaran detalles y dudas sobre las ventas de fin de año en Cienfuegos

Era necesario parar la “bola” que por obra y gracia no se sabe de quién o quiénes, creó la expectativa de venta liberada de carne de cerdo en las casillas.  Como era lógico, ante el desabastecimiento y la carestía del alimento, generó colas, listas y rectificaciones entre los cienfuegueros, que por costumbre quieren llevar a la mesa el 24 y 31 de diciembre el jocosamente llamado mamífero nacional.

Había que correr el riesgo digital que representaba. Por su rápida diseminación mediante internet, esperábamos los comentarios de los mismos de siempre, sobre las culpas del régimen, el hambre crónica de los cubanos, el abuso, los derechos humanos, la falta de libertad y hasta los injustos encarcelamientos… Vaya, el cuento de la pulga que bien conocemos los cubanos: de una cosa se deriva otra y otra y cuando llegas al final del hilo, ya nadie habla de la carne, sino de la ineficiencia de la dictadura que nos obliga al mal vivir.

No hay carne de cerdo, no hay suficientes alimentos, no hay las medicinas que quisiéramos, no hay una larga lista de bienes y servicios que nos son necesarios, es cierto, lo que si hay es la comprensión de porqué no podemos satisfacer esas necesidades, que se reparte entre las ineficiencias propias de los imperfectos humanos y la persecución a muerte contra Cuba para impedir la adquisición de materias primas, insumos, alimentos y medicinas -de eso no hablan quieren nos quieren ¿bien?

Entonces aprovechan la oportunidad para arremeter -una vez más- contra el Gobierno cubano y su pobre y aguantón pueblo, preguntándonos un hasta cuándo vamos a soportar y qué explicaciones daríamos a los niños y viejos de la familia cuando el cerdo asado falte en la comida de fin de año e inmediatamente después la diatriba, porque es el momento propicio para sembrar el veneno que destilan desde la “comodidad” de sus vidas en el exilio.

En el colmo de la hipocresía, preocupados por nuestro destino y de los familiares que dejaron en Cuba -dicen o maldicen- siquiera nos felicitan por la Navidad, las noches buena y vieja o el advenimiento de 2022, un nuevo año que será peor según sus malos augurios y razón para lanzarnos contra el Gobierno con las pocas fuerzas que nos queden, claro, hambrientos, en harapos, porque no hubo el asado tradicional este 24 y 31 de diciembre.

Pues bien, señores oportunistas y voceros del mal, esos que nos quieren ¿bien? en lo que a mi respecta, ahórrense su pesar, no me tengan lástima. Si no hay puerco para asar el fin de año, se come con pollo u otro cárnico -si aparece- y si no, con harina y boniato, en familia, con cuatro tragos de ron, una lata y un palo, que, como cada año, a las doce de la noche del último día de 2021 vamos a gritar con todas las fuerzas ¡Viva Cuba Libre!

Por Boris L. García Cuartero / Perlavisión

 

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